28.3.14

Los verdaderos responsables son los políticos, legisladores, ejecutivos de las grandes empresas, banqueros, y ninguno de ellos ha sido responsabilizado de la catástrofe

"En Memorial del engaño (Alfaguara) el escritor mexicano Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) se pone en la piel de un ficticio J. Volpi, un "villano deleznable" capaz de narrar en primera persona la gran estafa perpetrada por esa pléyade de usureros al por mayor. (...)

Da la impresión de que el sector financiero no ha entonado su mea culpa en lo sucedido.

Así lo plantea el protagonista y creo que es absolutamente cierto. De algún modo este libro es también un alegato contra la justicia, ya que solamente los criminales financieros son los que han pagado, los verdaderos responsables de que se creara este ambiente de especulación de mercados desregulados que son los políticos, legisladores, ejecutivos de las grandes empresas, banqueros, ninguno de ellos ha sido responsabilizado de la catástrofe judicialmente, ninguno está preso, ninguno ha pagado. Los causantes de la debacle financiera viven en el reino de la impunidad.

Parece que en su día caló en la opinión pública aquella máxima de que el capitalismo carece de ideología.

Yo creo que ese fue el gran engaño de esta ideología triunfante; decir que todo era técnico, que así es como funcionan las cosas y que no había por qué cuestionarlas. Lo que ha sucedido es que ha terminado rebelándose como una ideología tan poderosa y tan dura como el comunismo.

 Se trata de una ideología que imaginaba que el Estado había que reducirlo al mínimo y que no había que regular los mercados salvo el laboral impidiendo la libre circulación de las personas, todas estas son medidas ideológicas que se rebelaron como tales ya en 2008.

La novela también refleja cómo el neoliberalismo impregna hasta lo más íntimo.

Es que la ideología neoliberal ha triunfado no sólo en lo económico. La idea moral de que uno debe perseguir esencialmente su propio beneficio está presente en toda la sociedad y, en cierta forma, la gran derrota de la izquierda es que al desacreditar su modelo también se desacredita la idea de solidaridad, hermandad o altruismo, que desaparecen del discurso político pero también desaparecen de las prácticas íntimas. (...)

¿No crees que la reacción de los intelectuales ha sido algo tibia en los últimos años?

El papel de los intelectuales se ha diluido. El peso que tenían en la sociedad se ha erosionado por mil razones distintas, como por ejemplo por la voluntad misma de la clase política o por la aparición de las redes sociales u otras formas de crear la agenda pública. 

Por otro lado, ante el descredito generalizado de la clase política, ésta ha querido a su vez desacreditar cualquier oposición a ella como si fuera siempre culpa de vándalos o de radicales de izquierdas, provocando este ambiente de confrontación social."           (Público, 27/03/2014)

No hay comentarios: