"(...) Audrius Butkevicius. En 1990 un joven fisioterapeuta de 31 años
llamado Audrius Butkévicius fue nombrado por el gobierno lituano,
“Director del Departamento de Defensa del país”, una especie de ministro
de defensa. Butkévicius se graduó en la “Institución Albert Einstein”
dirigida por un gurú norteamericano llamado Gene Sharp especializado en
la “resistencia no violenta”.
Los libros y enseñanzas de Sharp fueron
aplicados por Butkévicius en Lituania y más tarde por organizaciones
como Kmara (Georgia) Porá (Ucrania), KelKel (Kirguizia) o Zubr
(Bielorrusia) en diversas “revoluciones coloreadas”.
En 1991 Lituania mantenía un pulso muy serio para lograr su
independencia de la URSS. Se esperaban medidas de fuerza de parte de
Moscú. Era la lucha entre David y Goliat. “Decidí no crear un pequeño
ejército, sino usar la guerra sicológica”, explica Butkevicius años
después.
“Sabíamos bastante bien lo que el adversario iba a hacer y les
estropeamos todo el escenario” (entrevista en Youtube, enero de 2013).
”Las ideas tradicionales de defensa no iban a funcionar”, decía en
otoño de 1990. “Vamos a crear un grupo paramilitar de unos 500 hombres
capaz de responder rápidamente a las crisis y varias unidades entrenadas
en la guerra sicológica”. (Boletin del Instituto Einstein, Otoño 1990).
En
Lituania había un genuino movimiento nacional popular. Moscú jugó
movilizando a la minoría rusa. Quería provocar enfrentamientos y a
continuación intervenir militarmente como “mediador”. Fue así como se
llegó al “domingo sangriento”, el 13 de enero de 1991.
La tropa rusa
llegó a la torre de la televisión para desalojarla, pero la ciudadanía
bloqueó el lugar. Entonces actuaron francotiradores. Más de una docena
de personas murieron por impactos de armas de fuego y muchos más fueron
heridos.
Les tirotearon desde las azoteas y los balcones de los
edificios circundantes. ¿Quién tiroteó a la multitud? “Mis hombres no
estaban estacionados allí”, “La tropa especial del KGB no llevaba
munición real en sus armas, solo en los bolsillos como reserva, nuestro
objetivo era entrar en la sede de la televisión”, explica el jefe del
operativo ruso, Mijail Golovatov (en Die Presse, 3 de septiembre de
2011).
Inmediatamente después de los hechos todo eso ya se dijo, pero
¿quién iba a creer que Goliat no disparó contra David y que aquello no
había sido una “masacre del KGB? Hubo que esperar más de diez años para
que el propio Butkevicius explicara que fueron sus hombres, armados con
fusiles de caza, quienes dispararon a la muchedumbre desde las azoteas.
Lo dijo en una entrevista con la revista “Obzor” publicada en el 2000:
“No
puedo justificar mi acción ante los familiares de las víctimas, pero sí
ante la historia, porque aquellos muertos infligieron un doble golpe
violento contra dos bastiones esenciales del poder soviético: el
ejército y el KGB. Así fue como los desacreditamos. Lo digo claramente:
fui yo el que planeó todo lo que ocurrió.
Había trabajado bastante
tiempo en la Institución Albert Einstein con el profesor Gene Sharp, que
entonces se ocupaba de lo que se definía como “defensa civil”, en otras
palabras la guerra sicológica. Sí, yo programé la manera de poner en
dificultades al ejército ruso, en una situación tan incómoda que
obligara a cada oficial ruso a avergonzarse.
Fue guerra sicológica. En
aquel conflicto no habíamos podido vencer con el uso de la fuerza, eso
lo teníamos muy claro, por eso trasladé la batalla a otro plano, el del
enfrentamiento sicológico, y vencí”.
“De otra manera habría
muerto mucha más gente, en esa situación solo murieron los que
murieron”, dice Butkevicius en el video de enero de 2013.
A la
vista de lo que ha pasado en Kíev, con más de veinte muertos a manos de
francotiradores el día 20 de febrero, la jornada que precipitó el acceso
al poder del actual gobierno prooccidental, la pregunta sobre quién fue
el Butkevicius de Kíev no es ninguna tontería. Hay que observar quién
no quiere investigar aquellos hechos, además de reflexionar sobre a
quién han beneficiado. (...)" (Rafael Poch La Vanguardia, en Rebelión, 14/03/2014)
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