"(...) Ante este desastre electoral, ¿cómo va a reaccionar Hollande? Puede
continuar en la misma vía, únicamente recomponiendo o cambiando su
Gobierno para dar la impresión de que ha entendido el mensaje de los
electores. Pero entonces la vuelta a la realidad será igual de feroz en
las próximas elecciones.
Además, no hay que descartar el estallido en
las calles. O puede cambiar de rumbo, aunque para ello le haría falta
enfrentarse a las potencias financieras de Francia y, más aún, obligar a
Alemania a renegociar el Tratado de Estabilidad y Cooperación (adoptado
en junio de 2012).
Pero esta reorientación, que muchos en Francia
y en Europa creían posible en el momento de la victoria de Hollande en
las presidenciales, no forma parte ni de su temperamento ni de los
intereses que defiende, como tampoco del sentir de la mayoría del
Partido Socialista, aunque la izquierda de este partido se manifestará
contra él tras estas elecciones.
Por tanto, es muy probable que cuando
haya pasado la emoción de la derrota, el Gobierno siga por el mismo
camino, haciendo de la lucha contra el Frente Nacional un objetivo, una
cortina de humo, dejando atrás el dramático problema del paro. Lo
trágico en estas elecciones es que ha sido el electorado popular y de
izquierdas el que ha sancionado al Partido Socialista. ¡Qué ironía de la
historia!" (
Sami Naïr
, El País, 1 ABR 2014
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