"(...) Europa no se salva de las malas noticias que enumera el informe de la ONU.
Los expertos predicen más sequías y más incendios en el sur y más
inundaciones en el centro y el norte. Las zonas costeras, afectadas por
la subida del nivel del mar y la mayor frecuencia de las tormentas,
están en peligro. Y si algo tiene España son kilómetros de costa. La
recomendación del IPCC es clara: va a necesitar fortalecer sus defensas
costeras.
La predicción no es a largo plazo: “El incremento del riesgo ocurrirá
en la segunda mitad de este siglo”, señala el texto. Las poblaciones de
la costa noroccidental de Europa serán las más afectadas, mientras
varios países como Holanda, Alemania, Francia, Bélgica, Dinamarca,
España e Italia tendrán que fortalecer sus defensas costeras, señala.
La
combinación de mayores defensas y la erosión del litoral “pueden
derivar en zonas costeras más estrechas” en el Mar del Norte, la
Península Ibérica y el Golfo de Vizcaya. También habrá que adaptar
viviendas y edificios comerciales frente a inundaciones ocasiones, añade
el texto.
Íñigo Losada, profesor de la Universidad de Cantabria
y autor principal del capítulo de costas del informe del IPCC recuerda
que las proyecciones globales —más estudiadas que las regionales— sobre
el aumento del nivel del mar, “ya hablan de que, para el caso más
desfavorable, a final de este siglo el nivel medio global subirá en
torno a un metro”.
“Pero no hace falta llegar a un metro; en el caso más
favorable hablamos de una proyección de 43 centímetros de subida, y con
eso ya tendríamos problemas importantes”, añade. “Tenemos que empezar
ahora con medidas de mitigación”, subraya.
Losada explica que el informe actual contiene mucha más evidencia
científica que el anterior, de 2007, sobre los riesgos derivados del
aumento del nivel del mar. “La peligrosidad está garantizada”, asegura.
Se prevé que sea mayor en la costa atlántica que en la mediterránea.
Pero en todas serán necesarias las defensas costeras que el texto
recomienda a España.
Se trata de distintos tipos de actuaciones que
deberían reducir la exposición y la vulnerabilidad. “No se trata solo de
construir más obras de ingeniería. Hay otras opciones como la
regeneración de playas, conservar o restaurar ecosistemas que dan
protección —humedales, marismas, praderas de posidonia, dunas...— e
introducir aspectos legales o herramientas de tipo financiero o
seguros”, señala Losada.
Las playas son el principal mecanismo de defensa de la costa: generan
disipación del oleaje y protegen de las inundaciones, recuerda el
científico. Que estén en buen estado es básico para evitar los
temporales dañinos como los que ha vivido este invierno la costa del
norte de España pues favorece la recuperación del sistema antes eventos
extremos.
“¿Por qué los últimos temporales han sido más destructivos?
Porque habíamos perdido capacidad de defensa; las playas ya estaban muy
erosionadas”, ejemplifica. Proteger la costa consiste, por tanto, en una
combinación de soluciones.
El informe del IPCC, el quinto de su historia, se detiene en el coste
que supondría para las arcas europeas que se produjeran inundaciones
costeras tanto en ciudades como en puertos y otras infraestructuras. Sin
adaptación, señala el texto, estas inundaciones afectarían en la década
de 2080 a entre 775.000 y 5,5 (según el mejor y el peor escenario)
millones de personas al año en la Europa de los 27.
Las regiones más
afectadas: las atlánticas, del norte y del sur de Europa. En términos
monetarios, “los costes directos del aumento del nivel del mar en la
Europa de los 27 sin adaptación podrían alcanzar los 17.000 millones de
euros al año en 2100”, recoge el informe.
Algunos estudios han calculado
incluso costes indirectos para países sin acceso al mar. Sin embargo,
son Holanda, Alemania, Francia, Bélgica, Dinamarca y España los que
tendrán que hacer frente a los mayores costes directos. A menos que
mejoren sus sistemas de defensa de la costa.
El litoral no es la única fuente de preocupación para los científicos
del IPCC. Europa se enfrenta a otros muchos impactos, que afectarán de
manera desigual al sur y al norte. España y sus países vecinos tendrán
que lidiar con la mayor restricción de agua debido a la “significativa
reducción de la extracción de los ríos y de acuíferos subterráneos”,
señala el texto. A esa pérdida se sumará la mayor evaporación natural.
Una vez más el sur de Europa se enfrentará a un aumento de las olas de
calor, que afectarán de forma negativa a “la salud, la agricultura, los
bosques, la producción y el uso de energía, el transporte, el turismo,
la productividad y el medio ambiente”, precisa el informe.
Asociado a este último peligro, la enumeración del IPCC se detiene en
los incendios: “En el sur de Europa, la frecuencia y la extensión de
los fuegos se incrementaron de forma significativa después de la década
de los setenta en comparación con décadas anteriores por acumulación de
combustible, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos
extremos”.
España tendrá que prepararse para adaptarse a impactos muy diversos.
“Está previsto que después de 2050 la actividad turística descenderá en
el sur de Europa”, señala por ejemplo el informe. Los cambios se verán
en la agricultura y la ganadería. Mientras las cosechas de cereal
aumentarán en el norte, se reducirán en el sur.
La producción de lácteos
podría verse afectada en el sur “debido al estrés del calor en vacas
lactantes”. Algunos de esos cambios ya se están produciendo: en el
noreste de España, las cosechas de uva han disminuido por déficit de
agua desde los años sesenta del pasado siglo." (El País, 31/03/2014)

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