"(...) las políticas económicas de oferta –encaminadas a favorecer la creación
de empleo por la vía del incremento de la rentabilidad empresarial– no
resultan operativas en un momento de trampa de la liquidez y falta de
demanda como el actual.
Por el contrario, en este contexto, en el que
las empresas se enfrentan a una fuerte restricción del consumo en los
mercados de bienes y servicios, las subidas salariales facilitarían la
recuperación económica de los países europeos. Una nueva política
salarial debería impulsarse, por tanto
Las economías europeas, tanto las
periféricas como las centrales, deben transitar hacia un nuevo patrón de
distribución de la renta en el que los salarios recuperen el peso
relativo que han perdido en las décadas anteriores con relación al PIB.
Para ello es necesario que una nueva
política salarial vuelva a vincular el crecimiento de los salarios
reales con el crecimiento de la productividad laboral (es decir, que los
salarios nominales deben crecer a un ritmo igual al de la productividad
más el objetivo previsto de inflación).
Sin embargo, durante un largo
periodo el crecimiento de los salarios reales debiera situarse por
encima de la productividad, condición necesaria para que se recupere el
peso que estos han perdido en la renta nacional.
Dos instrumentos resultarían
particularmente propicios para alcanzar este cambio en el patrón de
distribución. Por un lado, un fortalecimiento institucional de los
diversos marcos de la negociación colectiva (lo que en nuestro país pasa
por derogar la reforma laboral, reducir la segmentación laboral
desincentivando la contratación temporal y mejorar significativamente
los subsidios por desempleo).
Por otro lado, una subida del salario
mínimo hasta situarse próximo al salario mediano actual facilitaría que
el incremento de rentas se diese allí donde especialmente resulta
necesario: entre las rentas más bajas. (...)" (
No hay comentarios:
Publicar un comentario