"(...) Pero en la práctica, la moderación salarial no se ha trasladado a los
precios y se ha capitalizado en su mayor parte a través de ganancias en
los márgenes empresariales.
Los avances hacia una senda exterior
sostenible que permita generar superávits por cuenta corriente de forma
consistente y así reducir el grado de dependencia del exterior, deben
realizarse sin que ello suponga un hundimiento de la renta laboral, pues
la devaluación salarial debilita aún más el consumo, deprime la demanda
interna, aumenta las desigualdades, retrasa la generación de empleo y
dificulta la recuperación. (...)
Estos procesos de devaluación salarial
interna suponen, en teoría, un impulso a las exportaciones y, por lo
tanto, al reequilibrio exterior. En la práctica, es necesario que la
moderación salarial se traslade a los precios y no sea capitalizada por
completo a través de ganancias en los márgenes empresariales.
Para ello,
es importante fomentar la competencia a nivel nacional en el mercado de
productos, particularmente en los sectores de bienes no
comercializables. Ello contribuiría a conseguir una mejoría estructural
en la capacidad exportadora, incentivando la reasignación de recursos en
favor de los sectores y empresas con esta vocación.
Llegados a este punto, los avances hacia
una senda exterior sostenible que permita generar superávits por cuenta
corriente de forma consistente y así reducir su grado de dependencia del
exterior, deben realizarse sin que ello suponga un hundimiento de la
renta laboral (y con ello del consumo, alargando la recuperación de la
demanda interna). Innegablemente, esto implicará esfuerzos que
garanticen la correcta reasignación de recursos hacia el sector de
bienes comercializables, así como mejorías en la calidad y
posicionamiento de sus productos, mejorando la integración en las
cadenas de valor de las distintas ramas de producción a nivel europeo.
Los países con superávit exterior apenas han contribuido al reequilibrio de la zona euro,
con países como Alemania u Holanda superando el 7% de superávit
corriente en términos de PIB. Esta asimetría en el ajuste respecto a los
países deficitarios ha supuesto un sesgo positivo en la posición
exterior de la eurozona, que se había mantenido más o menos equilibrada
desde los inicios de la moneda única.
Las presiones apreciatorias sobre
el euro que este saldo positivo supone, pueden tener un impacto negativo
en la recuperación y el reequilibrio de los países deficitarios, cuyas
exportaciones son tradicionalmente más sensibles a los precios. (...)
Es importante tener en cuenta que una mayor demanda doméstica en
la economía alemana no sólo sería beneficiosa para el resto del área
euro, sino que también estaría indicada desde un punto de vista
meramente interno. En efecto, el superávit corriente alemán
está por encima de lo que indican sus fundamentos económicos y
poblacionales.
Ello se traduce en un exceso de ahorro por parte de todos
los sectores en la economía, lo que implica trabas al crecimiento
potencial alemán. Políticas que fomenten una mayor inversión, tanto
pública como privada, suponen por lo tanto efectos positivos para
Alemania y para el área euro en su conjunto. (...)" (El texto forma parte del Manifiesto por Europa elaborado por Economistas Frente a la Crisis. 01/04/2014)
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