8.4.14

Madrid quiere privatizar la sangre

"A finales de 2014, todos los vehículos de recogida de sangre del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid habrán sido entregados a Cruz Roja sin ningún tipo de compensación. 

En este pack-regalo también se incluirá todo lo necesario para realizar las colectas de sangre: entre otras cosas, 800.000 tubos y 140.000 recipientes cada año. Por si fuera poco, la Comunidad pagará a Cruz Roja por cada bolsa de sangre recolectada 67 euros, más de nueve millones de euros al año.

 Deli Edreira es una de las trabajadoras del Centro que se oponen a este convenio. Junto con decenas de personas, organizadas en la Aso­ciación de Empleados del Centro de Transfusión de Madrid (Adecetma), estuvo encerrada desde el 3 de febrero para frenar esta “privatización encubierta” e impedir el des­pido de 130 trabajadores. Consi­guie­ron man­tener la plantilla, pero no pudieron detener el convenio. 

“Si durante los últimos 25 años el centro ha venido realizando estas funciones con total eficacia y garantía de calidad, no tiene sentido que ahora se paguen casi diez millones de euros al año a una entidad externa por realizar esas mismas funciones”, dice Edreira.

El ex consejero de Sanidad Javier Fernández-Lasquetty fue el impulsor e ideólogo de este convenio, lanzado unos meses antes de ver fracasado su plan de privatización de seis hospitales de la Comunidad y de presentar su dimisión.

 Desde Adecetma denuncian el “trato especial” ofrecido a Cruz Roja, en el que destacan dos hechos “insólitos” en los contratos que realiza la Administración: no se realizó ningún concurso y el abono del servicio se realizará por adelantado, en un contexto de retrasos en los pagos del Estado. (...)

Y la sangre no se trata de una apuesta sólo de la filial española. En EE UU, Cruz Roja tiene en el sector de la sangre su principal ingreso: unos 2.140 millones de dólares en 2005, casi el doble de lo que obtiene por donaciones.

En los últimos años, la crisis económica había lastrado los presupuestos de Cruz Roja Española. Entre 2009 y 2012 redujo su plantilla en un 17% –unas 2.173 personas–, con despidos masivos y conflictos laborales en todos los rincones del Estado. (...)

Pero los problemas de Cruz Roja Madrid venían de antes. En enero de 2013, los Hospitales Madrid, formados por tres centros privados de la Comunidad, firmaron un con­venio con el Centro de Trans­fu­sión de la Comunidad. Cruz Roja, su antiguo suministrador de sangre, se quedó al margen. 

Para María Vied­ma, otra trabajadora del centro, éste es uno de los orígenes del convenio. “Esto es un rescate a Cruz Roja. Cruz Roja lo está pasando mal, pierde Hos­pitales Madrid, tiene problemas, entonces han llegado a un acuerdo: yo te dejo esto, pero a cambio tú me dejas esto otro”. 

En la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid, reunida el 5 de marzo, Enrique Normand, de UPyD, sostenía que “el convenio no surge por una necesidad del Servi­cio Madri­leño de Salud, sino para que Cruz Roja siga teniendo un papel en la donación de sangre” ante la posibilidad de que otros centros siguieran el ejemplo de los Hospi­tales Madrid. “Es una decisión política para compensar a Cruz Roja”, resume Viedma.

En el caso de otras concesiones recientes a empresas privadas, como es el caso de la limpieza y las cocinas en hospitales públicos madrileños, que han sido entregadas este año a Ferrovial, de Rafael del Pino, y a ACS, de Florentino Pérez, las conexiones con el PP saltan a la vista. Pero en el caso de Cruz Roja, una institución en principio humanitaria y sin fines de lucro, estos nexos no parecen tan evidentes. O tal vez sí. (...)

El presidente de Cruz Roja Espa­ñola desde 1994 es Juan Manuel Suárez del Toro, uno de los implicados en el Caso Bankia, que “compatibilizaba hasta hace unos meses su cargo retribuido en esta ONG con la presidencia de Caja Canarias y con su pertenencia al Consejo de Admi­nistración de BFA/Bankia”, según denunciaban desde la Fede­ración de Asociaciones en Defensa de la Sani­dad Pública (FADSP).

 El sueldo de Suárez del Toro en Bankia en 2011: 235.000 euros. Lo que dijo en la Audiencia Nacional cuando fue el primero en testificar por el vaciamiento de la entidad: que no tenía conocimientos suficientes para entender los balances de los bancos dada su condición de ingeniero.

“Pasarle el negocio de la sangre a un banco o a una constructora chirría mucho, es más vendible que sea Cruz Roja quien lo haga”, afirma Antonio Gómez, de CAS Madrid. Algo que no impide que luego sea nuevamente traspasado a otras empresas privadas. 

Y pone como ejemplo las mamografías, desde hace años transferidas a la Asociación Española contra el Cáncer: “¿Quién se ha enterado de que las mamografías han pasado de esta ONG al grupo privado Capio?”. Marciano Sán­chez, de FADSP, comparte esta preo­cupación sobre el futuro: “Todo lo que sea sacar del control público la donación de sangre le interesa a las empresas privadas del ramo”.   (...)"              (Diagonal, 07/04/2014)


"Grifols, el imperio de los derivados de la sangre.

 (...) Esta multinacional, que provee de hemoderivados a los hospitales estadounidenses, sería una de las más beneficiadas si el Estado español se empeña en seguir los pasos de EE UU, donde las donaciones de sangre están completamente privatizadas. En este país, Grifols paga 50 dólares a los donantes por un litro y medio de plasma sanguíneo, un ingreso extra para los habitantes más pobres del país.

 Una idea que el presidente de la compañía, Víctor Grifols, intenta replicar en España: “Si pudiéramos tener centros de plasma, podríamos pagar 60 euros por semana, que sumados al paro son una forma de vivir”.  (...)

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pú­blica (FADSP) denuncia que el convenio entre la Comunidad de Madrid y la Cruz Roja abre la puerta a la “mercantilización” de la sangre: “El convenio obliga a Cruz Roja a suministrar una determinada cantidad al sistema público.

 No lo dice de forma explícita, pero si sólo lo obliga a una cierta cantidad se infiere que todo lo que se consiga por encima de eso podrá utilizarlo con otros fines”, afirma Mar­ciano Sán­chez, de FASDP, en referencia a las empresas privadas del sector, en concreto a quien tiene el monopolio en España, la compañía Grifols.

El 85% del plasma que utiliza Grifols proviene de EE UU, país en el que cuentan con 147 centros de donación y donde llegan a recaudar 6,5 millones de litros de plasma cada año. Desde allí, el plasma se envía a cuatro centros de procesado: Clayton, Los Ángeles, Melville y Barcelona.

 El 15% restante proviene del Estado español y de la Re­pública Checa. “Aquí, en el Cen­tro de Transfusiones de la Co­munidad de Madrid, hay un acuerdo con Grifols: el Centro de Transfusión envía el plasma a Grifols y se produce un trueque en el que Grifols devuelve derivados plasmáticos, pero se queda con una parte de estos derivados obtenidos del plasma”, dice Sonia Palazuelos, trabajadora del cen­tro e integrante de Adecetma.

 Este acuerdo “está regulado en un contrato marco con la Consejería de Sanidad. Este trueque evita que se pueda hablar de lo que se paga por lo que, en última instancia, es un derivado de la sangre”, resume.  (...)

¿Y por qué podría interesarle a una compañía como Grifols que las donaciones de sangre se abran al sector privado? La respuesta a esta pregunta puede provenir de las nuevas terapias celulares, que necesitan de mayores cantidades de plasma.

 Y ésta parece ser la apuesta de la compañía, sobre todo si analizamos las empresas que ha comprado el año pasado. Así lo confirman las declaraciones de Víctor Grifols: “Si las actuales investigaciones en células madre para combatir la enfermedad de Alzheimer fructificaran, la demanda de plasma se multiplicaría por 28. ¿De dónde lo sacaríamos?”.     (Diagonal, 07/04/2014) 

No hay comentarios: