"Dos altas fuentes de la Consejería de Salud me facilitan información
inédita respecto al alcance de los recortes sanitarios que está
preparando Boi Ruiz, para aplicarlas al inicio del segundo semestre de
este año.
Consisten en un recorte de cuarenta millones de euros (unos
6.640 millones de pesetas) en la sanidad concertada (de pago público) y
de otros veinte (más de 3.320 millones de pesetas) en los hospitales del
Instituto Catalán de la Salud (ICS). Añaden que los recortes se
aplicarían en la medicación hospitalaria, afirmación sencillamente
alucinante, siempre según las fuentes, muy fiables. (...)
Se confirman todas las informaciones reveladas ayer en este diario mientras
me facilitan más datos sobre el hundimiento total de muchos hospitales.
Nunca había oído expresiones tan desesperadas por parte de personas con
altas funciones.
Precisan que si se tiene en cuenta el lógico aumento
de muchos productos, los nuevos recortes pueden elevar el total de
estas, en los últimos cuatro años, a cerca de un treinta por ciento, en
algunos hospitales. "Esto no se podrá arreglar", me dicen. (...)
Una de las fuentes me dice que asistió a una reunión en la que uno de
los dirigentes políticos de la Consejería comentó que "en Marruecos los
familiares de los pacientes de los hospitales públicos tienen que
comprar las medicinas fuera del hospital y llevarlas a los que están
ingresados".
Indica que nadie añadió ningún comentario, "porque
quedamos helados. Que esto se pueda decir con naturalidad acredita el
clima de delicuescencia al que hemos llegado. Ya se ha olvidado aquella
vieja demagogia de Jordi Pujol, afirmando que teníamos que ser una nueva
Suecia. Se va asumiendo que estamos en liquidación, pero el tema
político continúa siendo la barbaridad de la independencia". (...)
El aspecto económico -los recortes- es capital, pero no único. "Cada día
vemos con más claridad que nuestra maldita tríada (Mas, Mas-Colell y
Ruiz) no tiene ninguna sensibilidad humana. Se han fijado como objetivo,
de base ideológica, destruir la sanidad pública, incluso cuando no hay
una alternativa privada comparable, ni tampoco la gran mayoría de los
ciudadanos la podrían pagar", me dice una fuente. (...)
Una de las fuentes, que ocupó un importante cargo político en el
pasado me dice: "Esto no puede durar. Todo nos caerá encima. habrá
escándalos y dramas vitales graves. Bien posiblemente ya los ha habido,
sin trascender, debido a que hay un gran miedo.
Son tan inhumanos con
todo el personal sanitario cómo demuestran serlo con los pacientes. Su
capacidad de gestión es nula y están orgullosos. No tienen el síndrome
de 'el trabajo bien hecho', sino que la alta cúpula, formada por un
número minúsculo de personas y cada día más reducido, se complace en
sólo destruir".
La fuente añade: "En esta cúpula predomina el criterio que no habrá
elecciones plebiscitarias ni tampoco consulta. Quieren continuar como
ahora hasta 2016, pero no lo veo posible. Todo se está deshilachando,
con unos silencios incomprensibles por parte de la ciudadanía,
adormecida por el debate independentista". (Alfons Quintà, Crónica Global, Viernes, 9 de mayo de 2014)
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