30.5.14

Los del FMI están locos. Quieren ahora que paguemos los desaguisados de las empresas no financieras, después de las de los bancos

"Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe para la economía española no dejan de ser una prueba más de dos comportamientos esquizofrénicos. Por un lado, reflejan una profunda incompetencia estructural

Son como las recetas prescritas por ese médico que aún no ha dado con el diagnóstico correcto del enfermo. Fueron incapaces de prever nada porque simplemente su visión sobre cómo funciona el sistema capitalista es falsa. (...)

 Sin embargo, una vez que han fracasado, la insistencia, persistencia y perseverancia en las mismas políticas implica algo más. Supone que detrás de las mismas hay un instinto de supervivencia de la clase dominante, la gerencia bancaria. 

Esa clase dominante está representada en el FMI por su cúpula, no tanto por sus economistas o ciertos estudios externos que el propio FMI ha publicado y que en líneas generales son bastante certeros. (...)

La esquizofrenia alcanza límites insospechados cuando en el análisis sobre la situación económica española una de sus mayores preocupaciones es totalmente acertada, la insostenibilidad de la deuda. Pero la alegría en casa del pobre no dura ni un mísero minuto. 

Resulta que se refieren exclusivamente a la deuda de las empresas no financieras, pero con una clarísima e insana intención, que seamos los contribuyentes quienes de nuevo paguemos sus desaguisados mediante una reestructuración de sus deudas fiscales y a la Seguridad Social.

 De paso, y de ahí el instinto de clase, que no sean sus acreedores, es decir, los bancos, quienes asuman las consecuencias de una mala asignación del riesgo mediante la correspondiente quita. Es una “vergüenza”.

A la vez que se engorda la deuda soberana ilegítima de nuestra querida España, financiando y avalando a terceros, se exigen ajustes salariales y fiscales -vía más impuestos y menos gasto social- a los españoles. El objetivo es muy claro, liberar cuanto más gasto público mejor, y recaudar más impuestos (subida del IVA).

 Todo ello con el objetivo último de financiar y sanear el balance de aquellas instituciones privadas que han montado el actual desaguisado. Es un ajuste en toda regla de las élites para con sus conciudadanos. Hace tiempo que están jugando con fuego y finalmente se chamuscarán. (...)

 Llevamos mucho tiempo confundiendo causa con efecto. Como consecuencia, las autoridades económicas y los organismos multilaterales como el propio Fondo Monetario Internacional, carecen de respuestas ante todos aquellos riesgos que se van materializando. (...)

La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, solo es cuestión de tiempo que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. Y entonces, ¿con que nuevas propuestas nos sorprenderán?"           (Juan Laborda, blog, Vox Populi, 28/05/2014)

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