"La pobreza, las desigualdades, la miseria, han vuelto de nuevo aquí para quedarse. (...)
Aquello por lo que nuestros antecesores lucharon con sangre, sudor y
lágrimas se les quiere arrebatar a nuestras familias, a nuestros hijos,
por parte de unos desalmados que, coaligados con una clase política
mediocre, no dudan en aplicar toda una serie de políticas económicas
injustas, dañinas, fracasadas.
Y los economistas y la economía están
siendo utilizados como meros esbirros y colaboradores al servicio de
estas élites.
Que un mediocre como el señor Rajoy se vanaglorie de la caída y hundimiento de los salarios en nuestra querida España es un ejemplo de ello. (...)
La actual crisis económica y financiera ha puesto de manifiesto el vacío
intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías
macroeconómicas y microeconómicas que se enseñan en las Facultades de
Ciencias Económicas y Empresariales de medio mundo. (...)
La crisis en cuestión es consecuencia de la ausencia de una visión,
de un conjunto de aquellos conceptos políticos y sociales compartidos,
de los que depende, en última instancia, la economía. A la decadencia de
la perspectiva económica le han seguido diversas tendencias cuyo
denominador común era una impecable elegancia a la hora de exponer los
términos, acompañada de una absoluta inoperancia en su aplicación
práctica.
Es necesario impulsar el nuevo pensamiento económico que está emergiendo de manera silenciosa, y que en última instancia trata de encontrar el paradigma perdido.
Ello implica por un lado, un replanteamiento de la teoría y política
económica, que permita una anticipación económica y política. Por otro,
una revisión de las finanzas y del dinero, ya que la teoría financiera y
monetaria moderna se construyó a partir de presupuestos metodológicos e
hipótesis falsas. (...)
Se propuso para salir de la crisis una combinación de política fiscal
restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances
de la FED o del BCE), y deflación salarial, bajo una serie de hipótesis
que han resultado ser falsas. Se ha hecho un diagnostico erróneo de lo
que está pasando en el mundo. Como consecuencia, las recetas económicas
no tienen el impacto deseado, y, como corolario, acaban generando
pobreza, miseria, aumentando las desigualdades sociales. Como me recalca
siempre un buen amigo, cada día esto se parece más a los "Juegos del Hambre".
Desde la llegada al poder de los neoconservadores Ronald Reagan y Margaret Thatcher
se quiso recomponer el reparto de la tarta y de aquellos lodos, estas
deudas. Había que desregular la actividad bancaria, había que facilitar
el apalancamiento y la toma de riesgos sin control. El resultado ya lo
conocemos, balances privados quebrados, la mayor acumulación de deuda de la historia, un sistema bancario occidental insolvente, pobreza, miseria. ¿Seguimos?
Por lo tanto, el objetivo ya no es adoptar modelos neoclásicos
ortodoxos con fundamentos criticables y añadirles algunos supuestos
cargados de realismo. Literalmente hay que tirarlos a la basura. (...)
Quizá la incompetencia económica haya pasado a ser el problema social más importante“. (Juan Laborda, 19/04/2014)
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