"(...) Habla frecuentemente acerca de las «finanzas en la sombra». ¿A qué se refiere?
Cojamos como ejemplo elementos concretos como los fondos de
inversión. Son estructuras legales a través de las cuales se mueve el
dinero. Sin embargo, no tienen control.
Por dar un número muy preciso,
las finanzas en la sombra pueden estar valoradas en 67 billones de
euros.
Representa un tercio de la valoración total de la economía
financiera. Para el rescate de los bancos se ha necesitado un billón.
Esto significa que las finanzas en la sombra representan 67 veces lo que
necesitaríamos. Pero solo es un ejemplo. Solo en Europa, no sabemos a
quién pertenecen 5,8 billones de euros.
Es muy difícil decir que tenemos
una deuda cuando no se conoce dónde está el dinero. Nuestro objetivo
es compartir con la comunidad, con todos, que la economía que presentan
no es verdad, que se basa en mentiras.
¿Por qué Suiza firma acuerdos con
31 países de la OCDE antes de las elecciones sobre intercambio de
información fiscal? Porque tienen miedo de lo que estamos haciendo. Esto
muestra que estamos molestando, que estamos recuperando derechos, que
vamos en la buena dirección. (...)
Usted se hizo con listas en las que aparecían los defraudadores con nombres y apellidos. ¿Algún día conoceremos sus identidades?
No son los nombres, sino los mecanismos. Los acuerdos de cambio de
información están casi cumplidos. La gente piensa que lo importante son
los nombres, pero no es así. Son las empresas, los mecanismos, dónde va
el dinero. Si no tenemos el rastro no sabemos cuáles son los beneficios y
no podemos cobrar.
El próximo paso es que ese rastro sea el beneficio
real. Así sabremos cuál es el valor real del dinero y del trabajo.
Cuánto se puede pagar a un empleado; cuántos impuestos se deben coger
de las empresas. No se puede permitir que las compañías sigan decidiendo
cuánto tributan. Tenemos que obtener el verdadero número de los
beneficios, para coger el impuesto justo, el que necesita la sociedad
civil.
Ellos usan las autopistas, los aeropuertos, las infraestructuras y
no pagan los impuestos para que se construyan como lo hacemos nosotros.
A día de hoy no conocemos los verdaderos beneficios y eso es lo
importante, no los nombres, aunque los acuerdos de cambio de información
automática firmados por Suiza son relevantes.
Sin embargo, la sociedad también quiere
conocer la identidad de quienes defraudan. En Euskal Herria, por
ejemplo, se está debatiendo la opción de hacer públicos los nombres de
los grandes defraudadores.
No tengo límites para luchar contra el fraude. Si esta es una
decisión pública adoptada de un modo democrático, veremos si tiene
éxito. Es más difícil establecer una lista. Lo más importante es
establecer los verdaderos beneficios y dónde van. Si establecemos estos
sistemas de control, que es muy factible, no se podrá ir más el dinero.
Se pararán esos 40.000 millones que se van cada año del Estado español.
Ahora mismo estoy trabajando en otro tipo de fraude, en la evasión del
IVA, que representa también miles de millones. Tenemos un montón de
dinero que se va solo porque dejamos hacer. La vergüenza es que tenemos
la posibilidad de actuar y no hacemos nada.
¿La ciudadanía no sería más consciente con
acceso a las identidades de los defraudadores? Pueden establecerse
conexiones entre el poder político y el económico.
Como está organizado hoy, el sistema está preparado para que no sean
imputados. Que alguien lo sea se explica como un fracaso gigante. Con la
desregulación de las finanzas tienen todo para continuar haciendo lo
mismo sin ser encontrados jamás culpables. A nivel de la Justicia
continúan con una lucha.
No podemos esperar que ese tipo de información
que han organizado para que no exista clarifique todo. (...)" (Entrevista a Hervé Falciani, Alberto Pradilla Madrid, Gara, en Rebelión, 20/05/2014)
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