"(...) Como señala el conocido inspector de Hacienda Francisco de la Torre,
“es imposible cumplir los objetivos de déficit 2015 y 2016 rebajando
impuestos y sin recortar gasto público.
Esto quiere decir que la rebaja
puede ser flor de un día”. El Gobierno no ha explicado, porque se lo
comerían crudo, cómo financiará la caída de ingresos que supondrá la
reducción de impuestos a 73.000 grandes fortunas. Pero témanse lo peor:
están buscando fórmulas como el copago y la privatización de lo poco
bueno que queda en el esquilmado sector público.
El tema es tan
escandaloso que la bajada de la tributación a las rentas de capital
afecta gravísimamente a lo progresividad “porque quien obtenga más de un
millón de euros en dividendos pagará proporcionalmente igual a un
trabajador o un autónomo que gane 50.000 euros”.
Luego bajan la
tributación a las empresas, pero de nuevo aquí, ¡cómo no!, el secretario
general de Ghesta afirma que “sólo beneficiará a las grandes empresas,
que a día de hoy ya no tributan ni de lejos por esa cuantía”, la rebaja
del impuesto de sociedades será un estímulo al no deslocalizarse a otros
países.
Claro que el problema no es sólo la presión fiscal, y para
muchas empresas ni siquiera el más importante. Lo importante para la
deslocalización es el coste de los inputs esenciales, la energía en
concreto.
¿Cómo no van a deslocalizarse empresas con los precios
del gas y de la electricidad más elevados del Europa? A veces hasta el
doble. ¿Con las comisiones y costes bancarios más elevados de la
Eurozona o con los costes de las telecomunicaciones también entre los
más caros del mundo industrializado? Estamos en lo mismo de siempre.
Más
impuestos sobre la clase media, lo que reducirá más aún la renta
disponible de las familias, más endeudamiento para cubrir el déficit
fiscal que generará la rebaja fiscal a las grandes familias y a las
grandes empresas, y cero recorte de gasto político improductivo que es
un insulto inaceptable a los millones de familias que viven al borde del
hambre, a los más de diez millones de mileuristas, a los seis millones
de parados y a la otrora poderosa clase media creada en los años 60 y
ahora en curso de liquidación por aquellos a quienes han votado y han
situado en el poder.
Oscuro se presenta el reinado de Felipe VI." (El discurso del Rey: ni ideas ni voluntad, de Roberto Centeno en El Confidencial, en Caffe Reggio, 23/06/2014)
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