"(...) No se ha hablado mucho del euro en esta campaña. Incluso, dicho
más directamente, no se ha hablado. Cuál es tu opinión al respecto:
¿permanecer?, ¿salir? ¿Cómo si es el caso?, ¿de qué forma, sin moneda
única? ¿Qué es eso de la moneda común de la que creo que tú y Monereo
habéis hablado alguna vez?
Es el propio Chevènement (y no
sólo él) quien habla de ello. El euro es un fracaso y un dogal para los
países económicamente más débiles de la UE, pues está sobrevalorado por
conveniencia de Alemania, cuyas exportaciones no se resienten de un euro
fuerte, gracias a la elevada productividad de su economía, y cuyas
importaciones extracomunitarias le resultan muy baratas.
Como la moneda
es reflejo del potencial económico del país que la usa, el euro ve
amenzada su cotización actual por la debilidad económica de los países
del Sur e Irlanda.
Para conjurar esa amenaza y mantener el euro a su
nivel actual se impone limitar su circulación mediante una política
monetaria restrictiva, prácticamente deflacionista (déficits
presupuestarios cero, fuerte restricción del crédito con la subsiguiente
reducción de la actividad productiva, aumento vertiginoso del paro y
una espiral de recortes salariales y sociales de todo tipo).
Esa
situación es insostenible a medio o corto plazo. Los Estados deben
recuperar el margen de maniobra que sólo una política monetaria propia
permite, sustituyendo el euro-moneda-única por un euro-moneda-común que
corresponda a una “cesta” de monedas nacionales con tipos de cambio
variables, pero coordinados para evitar las cascadas de devaluaciones
competitivas.
Monedas nacionales que, obviamente, deberán en su mayoría
perder valor respecto al euro actual para reflejar el potencial
económico de cada Estado, lo que exigirá, a su vez, acuerdos de
condonación parcial de muchas de las actuales deudas expresadas en
euros, que ya hoy resultan impagables o sólo reembolsables a lo largo de
decenios.
Cuando algunos advierten horrorizados de las dificultades que
entraña todo proceso de devaluación, habría que recordarles que esa
devaluación está ya teniendo lugar: no hacia fuera, sino hacia dentro,
con rebajas de salarios y (siempre a remolque de éstos, no al revés) de
precios.
La devaluación externa, que de entrada encarece las
importaciones y sólo al cabo de un tiempo se compensa con el aumento de
las exportaciones, es dolorosa, pero es un túnel del que se acaba
saliendo.
El actual proceso de devaluación interna es aún más doloroso y
no tiene salida, por mucho que mienta Rajoy a coro con sus patéticos
colegas europeos, entre reverencia y reverencia a Frau Merkel y a los
“hombres de negro”, esos escarabajos peloteros del neoliberalismo. (...)" (Entrevista a Miguel Candel, Salvador López Arnal, Rebelión, 30/05/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario