"A
partir de septiembre, España, Italia y el Reino Unido incluirán en sus
estimaciones del PIB los ingresos que aportan actividades ilegales como
el tráfico de drogas o la prostitución.
Según algunos cálculos
preliminares, este cambio aportará al PIB español como mínimo 10.000
millones de euros, mientras que la Oficina Nacional de Estadística del
Reino Unido cuantifica en 10.000 millones de libras (12.280 millones de
euros) la contribución de estas actividades al PIB británico. ¿Salvará
esta polémica medida la economía europea?
Lo de España, Italia y el Reino Unido no será nuevo
para Europa dado que Estonia, Austria, Eslovenia, Finlandia, Suecia y
Noruega, ya contabilizan la aportación de la prostitución
y las distintas formas de tráfico ilegal de bienes y servicios a sus
respectivas economías.
Grecia trató de implementar la medida en 2006,
pero el dinero procedente de la prostitución, las drogas y el lavado de
dinero disparó el PIB en un 25% de la noche a la mañana. Bruselas
consideró que era un escándalo y rechazó las cifras revisadas.
No obstante, si bien en la teoría la llamada 'economía sumergida' puede
traer a los países europeos grandes éxitos, es poco probable que la
situación cambie para mejor teniendo en cuenta que los traficantes y
proxenetas no son muy escrupulosos a la hora de pagar los impuestos.
Por
eso esta no es una solución a la desaceleración económica de Europa y
si en un país las personas se ven obligadas a trabajar clandestinamente,
no se puede pensar que sea una recuperación saludable. Por otra parte,
no se entiende muy bien el razonamiento de los legisladores que apuestan
por algunos nichos de la economía sumergida pero ignoran otros." (Jaque al neoliberalismo, 04/06/2014)
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