"-Sofía, ¿y qué dijo Obama a tu reclamación?
Cuando
le contó de los cánceres y leucemias de los niños y niñas de su barrio
en Córdoba (Argentina), de los abortos de sus vecinas, cuando le mostró
las fotos de malformaciones y le explicó cómo anda la gente con pañuelos
en el rostro para disimularlas. ¿Qué le respondió el presidente más
poderoso del mundo cuando Sofía le interpeló?
Con
todos esos precisos detalles se lo pudo explicar, pues Sofía Gatica,
recibida por Obama tras ser reconocida con el premio Goldman (el premio
nobel alternativo), tiene memoria y no tiene miedo. Tiene vivencias que
duelen, eso tiene. Pero realmente, ¿qué tiene Obama? ¿Miedo o en su en
su defecto incapacidad para enfrentarse a una corporación estadounidense
como Monsanto?
Porque los campos que rodean el barrio de Sofia y muchos
millones de hectáreas por otros lugares, son campos de soja transgénica
de Monsanto que varias veces al año son fumigadas dede avionetas con el
glifosato, pesticida también propiedad de Monsanto.
Un negocio de
muchas cifras responsable de lo que un informe del Ministerio de Salud
cordobés ha corroborado: en las zonas donde se siembran transgénicos y
se utilizan sus agroquímicos, la tasa de cáncer duplica al promedio
nacional. (...)
Porque no sólo es que Obama tenga o no tenga voluntad de detener los
atropellos de una multinacional sino que la legislación existente está
pensada para todo lo contrario, para aplanar las sendas de estos
mastodontes insensibles. Si avanzan tan rápido, invictos e inviolables,
también es por dos motivos.
El primero, una «arquitectura de la
impunidad» que, como una cuadrilla de guardaespaldas, les otorga una
protección total mediante acuerdos incluidos en los tratados de libre
comercio o las reglamentaciones de instituciones internacionales como el
Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio.
El segundo, ese
mantra capitalista, esa fe neoliberal que, anunciando que el interés
propio es el mejor mecanismo para promover el interés general, viste a
estas multinacionales con trajes acorazados. (...)" (Gustavo Duch, attac España, 28/06/2014)
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