10.6.14

PODEMOS... ¿es del 15M. o es otra cosa?

"Si en varios países de Europa como el Reino Unido y Francia, el populismo de la extrema derecha logró cautivar el voto de la indignación, en España, gracias sin duda al impacto del movimiento 15-M (ampliamente definido), el voto indignado asumió un color político del todo diferente, demostrando una vez más que, como reza el eslogan turístico, “Spain is Different”. (...)

¿En qué sentido es Podemos “15mayista”? Claramente, en su postura contundente contra la corrupción política, el fraude bancario y su apoyo a la mayor parte de las reivindicaciones del llamado movimiento 15-M. 

 El movimiento también se ve reflejado en el modelo participativo de la elaboración del programa electoral, un modelo abierto en el que cualquier ciudadano pudiera participar sin necesidad de ser militante del partido, una dinámica muy alejada de las tradiciones de militancia de partidos como IU, el PSOE o hasta el PP. Otro fuerte elemento “15mayista” ha sido el lenguaje “anti-ideológico” que busca un acercamiento al ciudadano de a pie.  (...)

Sin embargo, no se puede afirmar que el apoyo a Podemos haya venido rotundamente desde el mismo movimiento 15-M, donde el surgimiento del partido ha provocado un intenso debate.

El debate sigue más o menos éstas líneas:

Para quienes estaban en contra o “no lo ven”, Podemos representa la cooptación de un movimiento autónomo y apartidista, cuyo señas de identidad incluía el no permitir la participación de partidos políticos o sindicatos en capacidad representativa.
  •   En el 15-M se trataba de imaginar una nueva forma de democracia directa desde abajo, no generar un partido político representativo.
  •   Podemos en realidad representa las mismas políticas que IU o Izquierda Anticapitalista, y por tanto es un partido que no aporta en realidad nada nuevo.
  •   Podemos reproduce la característica clásica de la política española del personalismo, donde un líder carismático, generalmente rodeado de acólitos, se alza por encima de los demás.
  •   Cuando los movimientos sociales invierten su energía en partidos políticos, esto inevitablemente facilita su declive. Este argumento se reflejaba bien en un tweet post-electoral: “Dejar de tomar y hacer cosas para empezar a pedírselas a Pablo Iglesias es sólo cuestión de tiempo para algunas personas.”
 Como un movimiento horizontal, sin líderes y asambleario, no es de extrañar que existan reticencias a la idea misma de un partido 15mayista, cosa que para muchos quincemayistas es un oxímoron. (...)

Pero no todos lo ven así. Para quienes apoyan a Podemos (o de hecho dejaron de militar en colectivos para dedicarse a la campaña) los argumentos son más o menos así:
  •   El 15-M fue maravilloso, pero ya ha terminado y hay que plasmar esa energía en algo constructivo en las instituciones antes de que desvanezca del todo.
  •   El 15-M no ha terminado, pero ha evolucionado en multitud de proyectos, uno de los cuales es Podemos.
  •   Podemos es el partido más participativo y que recoge el espíritu del 15-M, por tanto es 15mayista.
  •   Los medios exigen líderes y no es realista pensar que un partido pueda triunfar sin recurrir al personalismo.
  •   No hay que limitarse a una sola línea de resistencia, se puede tener un pie en las instituciones y cien en la calle, y no tiene por qué haber una contradicción entre movimiento y partido.
Si bien es cierto que muchos participantes en 15-M ven en Podemos (o cualquier partido) una contradicción irremediable, también es cierto que otros tenían claro que hacía falta una alternativa institucional efectiva.  (...)

Podemos ha sabido leer muy bien el sentimiento nacional, ha aprendido bien no solo del 15-M sino de movimientos anteriores, y ha logrado plasmar la indignación y deseo de renovación y cambio de al menos 1,25 millones de Españoles en votos a su favor. En esto ha logrado mostrar que España, en el voto también, “es diferente”.           (Cristina Flesher Fominaya, Público, 09/06/2014)

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