" (...) ¿Considera este reciente cambio peligroso para el euro y para la UE? En su opinión, ¿cómo se puede frenar esta tendencia?
Para
empezar, es necesario encontrar un discurso claro y convincente para
el Sur de Europa. Creo que este proceso ya está en marcha, tanto en
Italia como en Grecia. El fundamento de ese discurso no puede ser que
los países en crisis necesitan "ayuda". Debe ser que el proyecto
europeo está en peligro, que debe ser salvado, que puede ser salvado — y
que esas medidas requieren un cambio de ideas y de políticas.
Después será necesario empezar las negociaciones con los compañeros europeos encargados del cambio en las medidas políticas.
Aún
está por ver si la opinión pública en el norte de Europa puede
modificarse a favor de un cambio de este tipo. Pero un giro favorable
sólo es posible si los líderes políticos comienzan a expresarse con
nuevas ideas y con una nueva dirección en la práctica.(...)
En
cuanto a su propuesta de un nuevo "New Deal", los críticos señalan que
los programas de crecimiento y estímulo han fracasado anteriormente en
la UE (...)
Nuestra
propuesta no se basa en "estímulos". Es un cambio coordinado en
cuatro áreas: la deuda pública, el sistema bancario, un programa de
inversiones y un programa de solidaridad social. Se basa, en parte, en
los principios de la exitosa estabilización de las condiciones
económicas que ha tenido lugar en los Estados Unidos, y que también se
ha dado "en el interior" de las grandes economías del norte de Europa.
Se sustenta sobre ideas y políticas probadas. Por otra parte, una
estrategia basada en la "competitividad" está destinada al fracaso, ya
que no hay manera de que el sur de Europa pueda disminuir los salarios
reales tanto como para ser competitivos frente al mundo no europeo.
Por
el contrario, los recortes en las instituciones de bienestar social en
el sur de Europa están destruyendo los cimientos de una economía
avanzada, haciendo menos atractiva la inversión y empeorando la
competitividad.
En
relación a la crisis Humanitaria, usted propone que los países y los
bancos lleguen a un acuerdo para revertir la tendencia seguida con TARGET2.
Eso implicaría necesariamente un giro desde la "competitividad" a la
"solidaridad" y reflejaría un cambio en los corazones y mentes de las
élites europeas. (...9
No.
Se requiere un cambio de pensamiento. Gracias por hacer esta pregunta.
Creemos que es nuestra tarea ayudar a aclarar este punto. En cuanto a
nuestra propuesta para financiar los cupones de alimentos utilizando el
interés acumulado de TARGET2, le recuerdo que este dinero no refleja
la competitividad del Norte.
Reconociendo esta competitividad,
"recompensas" a las naciones centrales mediante excedentes en su cuenta
corriente. El interés acumulado de TARGET2, por el contrario, refleja
la fragmentación del euro; no podemos pensar en este dinero como una
recompensa para las decisiones empresariales tomadas por las entidades
de los países centrales.
Mario
Draghi anunció recientemente la fijación de las tasas de interés
negativas, con el propósito de hacer frente a la deflación. En su
opinión ¿esto será suficiente?
No. Las armas del banco central en este aspecto son muy débiles.
La
idea de las tasas de interés negativas parece basarse en que los
bancos deberían tener un incentivo para prestar sus reservas. Pero los
bancos no prestan reservas. Los bancos crean depósitos a través de
préstamos, y conceden préstamos sólo cuando tienen solicitantes
creíbles, con buenas expectativas y garantías.
El Banco Central Europeo
puede calmar el pánico. Se puede acabar con esta especulación
coordinada contra los países pequeños. Pero por sí mismo, el BCE no
puede crear las condiciones generales para la reanudación de la
expansión generalizada del crédito. (...)
El presidente del principal partido de la oposición en Grecia, SYRIZA, Alexis Tsipras, reclama, entre otras cosas, el indulto de una parte de la deuda. ¿Le parece realista esa demanda? (...)
La idea desarrollada en la propuesta modesta consiste en un mecanismo que funciona a través del Banco Central Europeo para ayudar a que la deuda soberana de Grecia y de otros países en crisis sea más manejable, acompañado de medidas para ayudar a restaurar la actividad económica y, por tanto, (finalmente) la capacidad fiscal del estado griego. Creemos que esta propuesta es totalmente realista, especialmente si se aplica dentro del marco de la legislación europea existente. (...)
Una deuda que no se puede sostener, no se sostendrá. Así que las cosas se ponen más difíciles a medida que pasa el tiempo si no hay una acción práctica. (...)
El gobierno afirma que el rescate está llegando a su fin y que en el futuro no serán necesarias más medidas de austeridad. ¿Comparte usted esa opinión?
Si
lo que dice el gobierno es cierto, estaría reflejando un importante
cambio de posición por parte de la troika. Y la causa de ese cambio —si
se ha producido— no es difícil de averiguar: podemos encontrarla en
SYRIZA.
La hipótesis más probable es que los socios europeos de Grecia
estén reaccionando ante el cambio en el clima político griego y sientan
preocupación por poder encontrarse negociando frente a un interlocutor
mucho más duro representando al próximo gobierno griego.
Por
supuesto, lo que este cambio demuestra es que las medidas de
austeridad aplicadas a lo largo de este tiempo tuvieron una motivación
política, más que económica. Las medidas se tomaron, sobre todo, por
razones de política interna en Alemania.
Ahora, una vez que el gobierno
alemán se ha instalado de forma segura tras las elecciones, surge una
motivación política más amplia, que requiere el cambio de políticas.
Y
se cambian.
Conclusión: durante todo el tiempo, la economía no ha tenido nada que ver con las políticas de austeridad. (...)" (James K. Galbraith sobre la propuesta modesta, Europa y Grecia. Entrevista
James K. Galbraith, Sin Permiso, 06/07/2014)
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