"El "repentino" e intenso empeoramiento de nuestro sector exterior durante los últimos trimestres ha incrementado la deuda externa neta de nuestra querida España hasta alcanzar un nuevo récord histórico, nada más ni nada menos que 1,021 billones de euros, el 99,8% del PIB. Aún no hemos salido de la crisis y una nueva crisis de balanza de pagos se cierne sobre nuestra economía.
¿Cómo es posible que esto esté sucediendo, se preguntarán aquellos
que asesoran a Moncloa? ¿No iba la devaluación interna, eufemismo con el
que se refieren al empobrecimiento masivo de la ciudadanía vía recortes
salariales, a generar un boom de nuestro sector exterior? ¿No iba España encaminada a un nuevo Eldorado que nos proporcionaría pingües superávits en la balanza por cuenta corriente, al "estilo alemán"?
De nuevo volvemos al punto de partida de esta crisis. El diagnóstico
que realizó la ortodoxia económica, entre ella sin duda los asesores del
actual ejecutivo, sobre los problemas de nuestra querida España era
erróneo, y, por lo tanto, sus recomendaciones de política económica
tremendamente dañinas, muy dañinas.(...)
En realidad, la reforma laboral ha convertido España en un país de camareros -empleo precario, a jornada parcial, salarios miserables, con horas extras no remuneradas - y de ensambladores. Déjenme explicarles esto último con un ejemplo.
El sector de la automoción es uno de nuestros principales sectores
exportadores. Sin embargo, aquí, aprovechando una mano de obra muy
barata y cualificada, solo ensamblamos.
Aunque ello está muy bien, ya
que se mantiene el empleo, en realidad todos los componentes se
importan, incluida la maquinaria necesaria para la producción. El valor
añadido se va fuera, básicamente a Alemania. Como resultado la balanza
comercial del sector al final prácticamente acaba siendo nula. (...)
Si el motor del crecimiento de nuestra economía fuera el sector
exterior, el superávit creciente en la balanza comercial se vería
respaldado por un proceso masivo de inversión que mejorara nuestro
aparato productivo. Pero ello no está ocurriendo. (...)
Por lo tanto, ¿a dónde han ido esas millonadas de euros extranjeros que
según los distintos voceros mediáticos están o estaban entrando en
nuestro país? (...)
Mi tesis es que se trata de dinero caliente cuyo único objetivo es
sacar una rápida y elevada rentabilidad por el mero hecho de comprar
barato.
Para apoyar este argumento, nos fijamos en el componente de rentas de nuestra balanza de pagos. En los últimos meses está registrando un déficit creciente. Por un lado las inversiones extranjeras obtienen importantes retornos,
lo que se traduce en importantes salidas de renta.
La principal
explicación es que compraron barato, a precio de saldo. Por otro lado,
las masivas inversiones directas españolas en el extranjero, en pleno proceso de internacionalización de la gran empresa española, producen un rendimiento bajísimo, lo que se traduce en entradas de renta ridículas. La principal explicación es que compraron muy caro.
Frente a la verborrea del gobierno, por lo tanto, no hay ningún nuevo modelo de crecimiento basado en las exportaciones, pedimos prestado fuera para financiar una creciente deuda pública,
parte de la cual ya ni siquiera va a financiar gasto corriente, sino a
terceros.
A ello debemos unir que aún no se ha reducido y
reestructurado el sistema bancario patrio acorde con el tamaño de la
economía real, y a costa de gerencia y acreedores.
Tampoco se ha hecho
nada para disminuir mediante condonaciones el volumen de nuestra deuda
total -privada más pública- que es impagable. En definitiva, si nadie lo
remedia nos veremos abocados a una crisis de deuda soberana y de
balanza de pagos." (Juan Laborda, blog, Vox Populi, 05/07/2014)
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