"(...) ¿Con respecto al euro, podemos decir que lo peor ya ha pasado?
Respuesta. Si quiere decir que el euro está para
quedarse, esta en lo cierto. Esto fue confirmado por las elecciones
Alemanas en las que apenas fue mencionado, y por las negociaciones de
coalición donde el tema fue relegado al subcomité 2A.
La canciller
Angela Merkel está satisfecha con la manera que ha gestionado la crisis,
y el público Alemán comparte este sentimiento. La han reelegido con un
aumento de mayoría. Ella siempre hizo lo mínimo absoluto necesario para
preservar el euro.
Con esto, ha conseguido la lealtad de ambos los
pro‐Europa y los que cuentan con ella para defender los intereses
nacionales alemanes. Una verdadera hazaña.
Así que el euro se quedará, y las medidas que se han puesto en marcha
en respuesta a la crisis se han establecido como el nuevo orden que
gobierna la eurozona. Esto confirma mis peor temores. (...)
Alemania es el único país en una posición de poder hacer cambiar el
orden prevalente. Ningunos de los países deudores puede desafiarlo ya
que cualquiera que lo intente se verá inmediatamente castigado por los
mercados financieros y las autoridades Europeas
P. Si usted comenta esto a los alemanes,
responderán: pues, ya hemos evolucionado mucho. Estamos más generosos y
hemos modificado nuestra política de austeridad.
R. Reconozco que Alemania ha dejado de ahogar a los
deudores. Están recibiendo un poco de oxígeno y ahora están empezando a
respirar. (...)
Pero sigue la perspectiva de un largo periodo de estancamiento. Está
generalmente admitido que la eurozona está amenazada por la deflación
pero la oposición por parte del Tribunal Constitucional alemán y su
propio departamento legal impedirá que el Banco Central Europeo (BCE)
pueda superar las presiones deflacionarias de la forma conseguida por
otros bancos centrales, tales como la Reserva Federal.
La perspectiva de
estancamiento ha generado un movimiento de dinámica política negativa.
Cualquiera que encuentre los acuerdos prevalentes intolerables está
considerado como antieuropeo. Esto me lleva a esperar que el proceso de
desintegración irá acelerándose. (...)
P. Dice usted que los acuerdos actuales son intolerables. ¿Qué tiene que cambiar exactamente? ¿Qué tiene que ser reformado?
R. En lo peor de la crisis del euro,
Alemania aceptó poner en marcha unas reformas sistémicas, de la cual la
más importante fue la unión bancaria. Pero cuando la presión financiera
bajó, Alemania limitó estas concesiones. Esto nos llevó a los acuerdos
que tenemos ahora, confirmando mis peores temores. (...)
Quiero que se pare el proceso de desintegración en vez de que se
acelere. Por esta razón, no abogo más por que Alemania “lidere o deje el
euro”. La ventana de oportunidad para cambiar radicalmente las reglas
de gobernanza del Euro ya se ha cerrado.
P. Entonces, en conclusión, ¿usted está dejando de creer en Europa?
R. No. Estoy dejando de intentar cambiar los
acuerdos financieros ya que la relación entre acreedor y deudor ha
llegado a ser el sistema permanente. Seguiré focalizando en la política,
porque es ahí donde pienso que se realizarán cambios dramáticos.
P. Entiendo. Desde luego, los movimientos populistas
en Europa están dejando a mucha gente preocupada. ¿Usted considera que
existen oportunidades para más integración cuando la tendencia va hacia
la desintegración?
R. Creo que encontraremos soluciones europeas para los problemas de Europa. Las soluciones nacionales empeoran los problemas. (...)" (Entrevista a George Soros,
GREGOR PETER SCHMIDTZ
, El País, 20 ABR 2014)
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