"(...) Ahondando en la reforma fiscal, ha pasado algo desaparecido el nuevo
regalo fiscal a la gran banca, a cuenta de los activos fiscales
diferidos. Esta dádiva que permite compensar pérdidas pasadas, con
beneficios futuros, que estaba acotado en el tiempo, 18 años, ahora
sufre una nueva modificación ventajosa.
A partir de ahora el Estado se
convierte en deudor de todos los bancos que han incurrido en pérdidas o
que, en el futuro, puedan perder dinero, sin límite de cantidad, sin
límite de tiempo y sin ningún matiz.
Con la modificación del artículo 130 de este impuesto, la Agencia
Tributaria no solo permite generar los denominados Activos Fiscales
Diferidos, sino que convierte al Estado en deudor de los bancos que
tengan pérdidas.
Estos bancos podrán exigir a la Agencia Tributaria el
pago de una cantidad equivalente a la aplicación de un tipo del 0,30%
sobre sus pérdidas. Ahora se explica por qué se ha congelado el tipo
nominal del Impuesto de Sociedades a la banca en el 30%, con el
peregrino argumento se salvaguardar sus ratios de capital. (...)
En cifras, esto va a suponer un notable alivio fiscal para los dos
grandes bancos del país. En el caso del Banco de Santander, la cantidad
de 19.757 millones de euros anotados será tamizada por el porcentaje
citado del 0,30%. Es decir, unos 5.927 millones €. El BBVA, el otro
gigante financiero, se prepara para beneficiarse en sus 9.871 millones
de pérdidas anotadas, lo que supondrá un ahorro de 2.691millones €.
En
conjunto, parece que podríamos estar ante un trasvase de renta del
conjunto de los españoles a estas entidades tan necesitadas, de más de
8.000 millones €, algo que ya ha denunciado el sindicato de técnicos de
Hacienda, Gestha. (...)
Frente a estas dádivas fiscales, choca la beligerancia del ejecutivo
contra los residentes no habituales que, en muchos casos, podrían
generar empleo y riqueza en zonas específicas del Levante o Andalucía.
La no inclusión de las propuestas sobre fiscalidad para residentes no
habituales que compren, construyan o inviertan en el sector de la
construcción está favoreciendo la desviación de gran parte de la
inversión extranjera hacia Portugal, con el consiguiente daño para
algunas zonas muy necesitadas del único sector que podría crear empleo
de forma masiva y así aliviar la situación de muchas familias.
La
generosidad para con la banca y para con los asalariados que vienen a
trabajar aquí, solo se explica por la fuerte influencia que tiene el
lobby de las grandes empresas y el sector financiero en el ejecutivo
actual, el mismo que tenía con el anterior Presidente del Gobierno.
Es muy curioso que se siga ayudando a un sector como el bancario que
sigue destruyendo empleo, que mantiene una política crediticia errónea y
que apenas crea valor a la sociedad española.
Todos estos ingresos que
se pierden, podrían beneficiar a los posibles motores de creación de
empleo, la energía renovable, servicios de atención a la ciudadanía e
investigación. O también mejorar la financiación a la sanidad y
educación públicas. Pero eso no tiene nadie tan cerca para susurrárselo a
Montoro, y especialmente que lo entienda. (...)" (Alejandro Inurrieta, 29/06/2014)
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