2.7.14

En Telepizza hace contratos de 24 horas mensuales, con un salario de 125 € al mes. El futuro...

"Quienes, basándose en datos puntuales, celebran la recuperación que se supone que estamos disfrutando, se olvidan generalmente de examinar a quién está favoreciendo este proceso.

 Porque si hay un dato alarmante para el conjunto de los ciudadanos de este país es el que nos ha ofrecido el último informa de la OCDE, que revela que España es, con mucha diferencia, el país en que está aumentando más la desigualdad. ¿Qué efectos va a tener para los ciudadanos españoles este aumento de la desigualdad? El primero es el de la escasez y degradación de las oportunidades de trabajo.  (...)

han  abandonado el mercado de trabajo formal, como consecuencia del desánimo que engendra el paro de larga duración, que lleva a que muchos queden sin ayudas del gobierno; estos “trabajadores perdidos”, que se caen de las estadísticas, alimentan la ilusión de que el paro disminuye. (...)

 La propia OIT calcula que un 48 por ciento de los que trabajan lo hacen en puestos “vulnerables”, con el riesgo de no tener ni unos ingresos asegurados ni acceso a la seguridad social. 

Todo esto ha ido aumentando con el auge del “trabajo flexible”, que se da cada vez más en las empresas que contratan un gran número de trabajadores, como los almacenes, los supermercados o los negocios de comida rápida, donde abundan los contratos de diez, de ocho e incluso de cero horas.

 Una investigación realizada por el departamento de sociología de la Universidad de Cambridge en dos grandes empresas de supermercados, una británica y otra de Estados Unidos, llega a la conclusión de que esta situación “causa ansiedad, estrés y depresión en los trabajadores, como consecuencia de la inseguridad a que se ven sometidos”.

 En Estados Unidos calculan que cerca de la mitad de los trabajadores en negocios de comida rápida necesitan ayudas sociales para sobrevivir. Los contratos de cero horas, que no garantizan un mínimo de paga y obligan a los trabajadores a estar disponibles para cuando se les necesite, se destinan sobre todo a mujeres, jóvenes y mayores; pero el gobierno británico se propone forzar a los parados a aceptarlos, cuando se los ofrezcan, si no quieren perder los subsidios de paro por tres meses o más.   (...)

Vamos a ver un ejemplo de estos “buenos trabajos” que el avance del “trabajo flexible” está produciendo entre nosotros. Uso en este caso un ejemplo español, analizado hace un tiempo por La Lamentable, como es el de Telepizza, donde hay sueldos de 250 € a 350 € al mes, pero que hace ahora contratos de 24 horas mensuales, con un salario de 125 €, esto es a 5 € la hora. 

Su plantilla está integrada mayoritariamente por menores de 25 años, muchos estudiantes, y cada vez más padres y madres de familia en situación precaria, y con miedo a perder el empleo. ¿Son estos los cientos de miles de puestos de trabajo que se nos prometen para el futuro? Lo peor es que el paro se está convirtiendo en una situación permanente para muchos. (...)

En febrero de este año la Cruz Roja de Catalunya publicó un estudio sobre el impacto de la crisis en las personas  de más de 45 años, que muestra la vulnerabilidad de un grupo en que figura un gran número de hombres y mujeres que no habían trabajado anteriormente como asalariados y que se ven ahora obligados, por el aumento de cargas familiares –por ejemplo, por la tardía emancipación de los hijos, o por el retorno de los que ya se habían emancipado- a buscar un trabajo en condiciones difíciles. 

A los que hay que añadir a quienes han perdido su trabajo y se ven obligados a buscar otro con urgencia para asegurarse una pensión de jubilación, que podría verse afectada por los cambios en la exigencia de años trabajados y cotizados. 

Entre las conclusiones de la encuesta figuran estos datos: sólo el 16’4 por ciento de las personas encuestadas está trabajando, de los que más de la mitad lo hacen con contrato a tiempo parcial; el 67 por ciento de los contratos tiene una duración inferior a un año; más de la mitad de quienes trabajan lo hacen por ingresos mensuales inferiores al salario mínimo interprofesional. 

Lo cual, concluye el estudio, demuestra que tener un trabajo no garantiza tener unos ingresos económicos suficientes como para salir de la exclusión. Entran a formar parte del grupo, cada vez más amplio, de los trabajadores pobres.  (...)

Que hay recuperación puede ser cierto; pero lo que no se nos aclara es quién se está recuperando, y a costa de quién."       (Josep Fontana, La Lamentable, 01/07/2014)

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