1.7.14

Final del dólar como moneda de reserva global

"(...) China se ha hartado definitivamente del dólar, y a lo largo de los últimos meses ha ido poniendo las bases de lo que supondrá la ruptura de una de las grandes tendencias globales de largo plazo. Nos referimos al final del dólar como moneda reserva global

Dicha ruptura viene precedida, sin embargo, por la terminación de otra tendencia relativa a los últimos 15 años, y, por lo tanto de medio plazo. Las compras masivas de deuda gubernamental estadounidense por parte de China, el principal país acreedor del mundo, se acabaron.

Estas tendencias han llevado a las elites occidentales y sus apéndices operativos a diseñar a la desesperada una estrategia orientada a facilitar la creación de un área monetaria del hemisferio occidental, unificando el euro y el dólar, en el intento de mantener un privilegio que no tiene ningún otro estado planetario: imponer en todas las transacciones comerciales y financieras globales esta nueva moneda. Tratarán de mantenerla como unidad de reserva para las áreas del planeta que tienen superávit frente al área OCDE.

 Sin embargo, ya es tarde. La economía de China ya tiene plena capacidad de bloqueo y de imposición de los Derechos Especiales de Giro, para atacar la sobredosis de dólares, y evitarlos como reserva internacional, haciendo imposible la estrategia “euro-dólar”.

Dentro de la Unión Europea, tanto las élites financieras británicas, y sus paraísos fiscales, como las elites industriales alemanas, impulsan este diseño monetario, especialmente estas últimas porque les permitiría acceder nuevamente a un mercado mundial donde pasar a exportar sin riesgos de divisas. 

Y de paso actualizar la naturaleza real de las políticas de “austeridad fiscal expansiva”: reducción del gasto público, profundización de las privatizaciones, desfiscalización continua de las actividades empresariales, endurecimiento de las prestaciones públicas, debilitamiento de las legislaciones laborales, y un largo etcétera.

 Ergo, ¿Tratado de Libre Comercio Transatlántico?, ¡No, gracias!"     

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