"La euforia de los mercados financieros está desfasada con respecto a
las perspectivas económicas y la tambaleante geopolítica mundial",
aseguró el Banco de Pagos Internacionales, en su informe anual publicado este domingo en Basilea. El BIS señala que, en sus excesos, los mercados financieros se han desprendido de la realidad,
y llama a los gobiernos a deshacerse de las políticas que avivan el
insostenible auge de los activos.
Es decir, el BIS también considera que
las tasas de interés históricamente bajas que mantienen los principales
bancos centrales del mundo, ha ayudado a incubar una constelación de burbujas financieras que amenazan con un tsunami devastador sembrando las semillas de la propia destrucción del sistema. (...)
La calma es engañosa y la acumulación de riesgos es enorme. La euforia
de los mercados financieros no se condice con la debilidad de la
economía real y los magros niveles de inversión. Toda la “inversión” ha
ido a parar a los flujos especulativos que hinchan las burbujas,
mientras la inversión en la economía real se ha desplomado. El bajo
crecimiento alimentado por una alta deuda no es sostenible, indicó Song Shin.
Las bajas tasas de interés que ofrece la banca obliga a los inversores a
buscar rentabilidades más altas en la senda de la especulación,
impulsando al alza los precios de las acciones y otros activos, sin
ninguna consideración por el riesgo.
Esta desconexión del sistema
financiero con la economía real (tema al cual hemos dedicado varios
post: ¿Es neutral el dinero en la economía?, La neutralidad del dinero y el contraataque al paradigma mercantilista) está provocando que la crisis iniciada el año 2007 podría prolongarse unos cinco o diez años más.
Es decir, una recuperación demasiado lenta al ser incapaz de crear
empleo porque los recursos han sido mal distribuídos a gran escala.
El
aumento de la desigualdad, que se constata a través de varias
instituciones especializadas y sobre lo cual no existen dos opiniones,
es justamente una consecuencia del descalabro que han provocado los
bancos centrales al salvar a los ricos y descuidar al resto del mundo.
Las políticas neoliberales impuestas por la troika y amparadas por
España y Alemania (son rechazadas abiertamente en Italia y Grecia, y
subrepticiamente en Francia, como demostró el triunfo de Marine Le Pen), están sumiendo al mundo en una situación caótica que puede tomar décadas componer, aunque los propios culpables como Wolfgang Schäuble comienzan a manifestar sus temores ante las nuevas burbujas que nos pueden llevar a un callejón sin salida. (...)
Las señales de desequilibrio son abundantes, y el hinchamiento de las
burbujas ha provocado un sobrecalentamiento en los mercados emergentes
dado que el aumento en el valor de las acciones no ha sido concordado
con un aumento de la inversión. De hecho, la inversión se está desplomando a nivel mundial,
y es la razón de que las ganancias de la productividad estén
disminuyendo en la mayoría de las economía avanzadas.
A pesar de la
euforia de los mercados financieros, la inversión es nula. Los
inversionistas prefieren especular con el dinero en vez de aumentar la
capacidad productiva. Esto lleva a un modelo de crecimiento basado en la
deuda (pública y privada) que con el tiempo siembra las semillas de su
propia destrucción." (Marco Antonio Moreno, en El blog salmón, 30/06/2014)
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