"(...) En realidad la economía de Occidente desde 1998 no ha hecho otra cosa que huir hacia adelante. El mecanismo es muy sencillo. El sistema bancario,
apoyado en una política monetaria tremendamente laxa –tipos de interés
muy bajos y apalancamiento del balance del Banco Central- , genera y distribuye un volumen de deuda brutal cuyo colateral siempre es una burbuja especulativa.
Es cierto que hay inversiones productivas, sí, pero cuando la deuda
generada por el sistema, vía ingeniería financiera, es tan elevada, como
ocurre ahora, siempre hay una burbuja especulativa que la alimenta.
Al final cuando el colateral de esa deuda, es decir, la burbuja en
cuestión, explota, se genera una crisis económica. Y para salir de la
misma, la ortodoxia, en vez de sanear balances bancarios, reestructurar
deudas, y mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía, opta por más
de lo mismo, es decir, genera una nueva burbuja especulativa.
Esta forma de actuar trata en realidad de mantener la riqueza de las
élites extractivas. Se protege a los acreedores de bancos quebrados, lo
que permite mantener la riqueza de la ‘superclase’, que,
paradójicamente, es la propia gerencia bancaria.
En nuestro país, además
se defiende a los distintos oligopolios y antiguos monopolios
naturales, altamente endeudados en torno a negocios ruinosos (vean
ustedes el apartado de rentas en nuestra balanza por cuenta corriente). (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/2014)
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