"(...) El Banco de Pagos Internacionales (el BIS, en sus siglas en inglés), que
es una suerte de organismo coordinador mundial de los bancos centrales,
lanzó ayer una dura advertencia sobre la morosidad oculta o “pérdidas
no declaradas” en determinadas entidades que, a su juicio, frenan la
recuperación del crédito al destinar demasiados recursos a sostener
créditos problemáticos.
Aunque valora la recuperación de solidez en el sector y las
recapitalizaciones de los últimos años, enciende algunas alarmas. “A
pesar de los esfuerzos de captación de capital tras la crisis, persisten
las dudas sobre la calidad de los balances de determinados bancos”,
recalca la institución dirigida por Jaime Caruana,
exgobernador del Banco de España, en su informe anual.
El motivo, según
explica el BIS, es que “la capacidad del capital para absorber pérdidas
futuras se ve gravemente socavada por las pérdidas no reconocidas de
los activos heredados”.
“Las pérdidas no reconocidas distorsionan los
incentivos de los bancos, desviando recursos para mantener a flote a
prestatarios con problemas en lugar de financiar nuevos proyectos. A
medida que estas pérdidas van emergiendo, aumentan las tasas de
morosidad de los préstamos bancarios”. (...)
Lo que dice el BIS es que el dinero destinado por muchas entidades
financieras sostenimiento a los esos créditos problemáticos ha impedido
concederlo a familias para que aumente su consumo y las empresas para
que inviertan y creen puestos de trabajo.
Las advertencias sobre la morosidad oculta van especialmente a la
banca europea, ya que acto seguido advierte de que “en los países
periféricos de la zona del euro, las tasas NPL [de morosi-dad] han
seguido creciendo seis años después del punto álgido de la crisis al
tiempo que la concesión de nuevos préstamos sigue mostrándose anémica”.
En la misma línea, el informe destaca las tasas de mora “obstinadamente
elevadas” en los bancos de Europa central.
En total, las entidades europeas han visto duplicarse los créditos
morosos desde 2009, hasta sumar la friolera de 800.000 millones de
euros.
No es el único organismo que destaca los problemas de la banca
europea. El pasado abril el FMI alertó de que la revisión de calidad de
activos y las pruebas de resistencia que Europa prepara para despejar
las dudas sobre su industria bancaria “podría señalar la necesidad de
más ayuda pública en algunos países”. Además, la debilidad bancaria
frena la recuperación al paralizar las reestructuraciones de deuda de
muchas empresas viables y, por ende, ralentizaba la recuperación de la
zona euro. (...)" (
Amanda Mars
, El País , Madrid
29 JUN 2014)
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