"(...) Los fines de semana y las vacaciones, como esta semana santa,
Jeanneth pasaba todo el tiempo con los amigos. Este año se preocuparon,
Jeanneth no se encontraba bien, vomitó, estaba cansada, le dolía la
cabeza, no dormía y tenía las piernas hinchadas.
Cada fin de semana desde entonces era así, cuando no le dolía la
cabeza era el estómago, el ojo, la tensión. No puedes seguir así, le
decía su amiga.
A final de abril a Jeanneth se le puso un ojo muy rojo y su amiga se asustó, seguía encontrándose mal:
- Vamos a urgencias
- Espere, ya casi tendré los papeles.
- Por favor, Jeanneth, vamos, tranquila.
Nosotros estamos aquí, si le cobran demasiado, nosotros estamos ahí para ayudarla.
En esta ciudad todo el mundo sabe que desde hace dos años si vas al médico te lo cobran caro, dice un amigo de Jeanneth.(...)
Pregunto a muchas personas aquí, todos me explican que no se va al
médico porque luego te llegan a casa unas facturas tremendas, que no
podrás pagar. Exactamente lo mismo que dicen los vecinos que se han
quedado sin tarjeta sanitaria en cada barrio de Madrid.
Jeanneth fue al médico de atención primaria, a su médico, hace tres años, cuando tenía tarjeta. Luego ya no pudo ir más. 8...)
Jeanneth, como otras personas a las que les han quitado su tarjeta
sanitaria, iba a la farmacia en lugar de ir al médico cuando se encontró
mal. Nada de lo que le dieron allí le sirvió.
El día 23 de mayo de 2014 una amiga de Jeanneth decidió llevarla a
las Urgencias del hospital, Jeanneth estaba muy mal, le dolía la mitad
de la cabeza, veía borroso, casi no podía mirar al hablar, había
vomitado y estaba suelta del estómago. Eso es lo que le explicó a un
sanitario tras pasar por la recepción de Urgencias, donde le pidieron la
tarjeta sanitaria que ya no tenía. Eran las seis y media de la tarde.
El guardia de seguridad dejó pasar a su amiga porque Jeanneth no veía bien y no podía estar sola.
- Ella sólo decía a cada poco, ay, ay, ay…
Una hora después empezó a escupir en el suelo. Su amiga buscaba
desesperadamente a alguien y pedía que atendieran a Jeanneth. A las ocho
de la tarde Jeanneth casi no podía hablar y vomitó algo negro. La amiga
siguió insistiendo, sólo consiguió que le entregaran una bolsa y le
dijera que vomitar era normal.
Los amigos desde fuera del hospital le decían a su amiga que salieran
de allí, donde no la atenderían. Había que buscar otro sitio.
- Me duele mucho.
Jeanneth iba perdiendo la voz y no podía levantar la cabeza. Se quejaba duro y nadie les hacía caso allí dentro.
- ¡Llevamos tres horas aquí dentro y mi amiga está muy mala!
- Pues dígaselo al médico.
- Aún no le ha visto ninguno.
- Yo acabo de entrar y no sé nada.
Su amiga hablaba desesperada con los amigos de fuera,
- ¡Sáquela de ahí! ¡Vamos a buscar otro sitio!
La amiga miró a Jeanneth, se asustó mucho al ver sus ojos vidriosos. Eran ya las diez y media de aquella noche.
Jeanneth ya no entendía lo que le decía su amiga que en un intento
desesperado le pedía que colaborase para llegar hasta la puerta,
consiguieron llegar a rastras. Una enfermera les impidió la salida
- ¡¿A dónde se la lleva?!
Sentaron otra vez a Jeanneth. A las once de la noche el cuerpo de
Jeanneth se giró y comenzó a convulsionar en el suelo de la sala de
espera de las Urgencias del Hospital. La metieron en una camilla y se la
llevaron aprisa.
En la UCI no pudieron hacer nada. Una doctora le explicó a su amiga que a Jeanneth se le había parado el corazón.
Jeanneth De Los Ángeles Beltrán Martínez agonizó hasta la muerte.
Había cumplido treinta años, y no volverá a besar a su madre Juana.
La autopsia de Jeanneth revela que llegó al Hospital con los riñones
muy deteriorados por una enfermedad cualquiera, para la cual hay
tratamiento si hubiera podido ir al médico.
Los amigos y compañeros de Jeanneth, al igual que la gente de mi
barrio a la que le han quitado la tarjeta sanitaria, tenían razón, si
vas al médico te llega una factura enorme.
Lo que no saben es que esa factura, además de odiosa, es ilegal.
A casa de Jeanneth acaba de llegar la carta:
“Con relación a la asistencia que le fue prestada el día 23/05/2014,
le rogamos que tan pronto le sea posible, nos aporte por correo, fax o
personalmente en la SECCIÓN DE FACTURACIÓN A TERCEROS la fotocopia de la
Tarjeta Sanitaria de la S. Social o Tarjeta Europea, ya que hasta la
fecha no constan en su expediente.
Le informamos que, de no obtener contestación en el plazo de veinte días le pasaremos la factura a Vd., directamente.”
Ahora ya no van a poder pasarle la factura. (...) " (Diagonal, 07/07/2014)
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