"En noviembre del año pasado, uno de los
arquitectos de la política económica y fiscal del gobierno federal de
EEUU, el Treasury Secretary (equivalente al Ministro de Economía y
Finanzas del gobierno), el Sr. Larry Summers, durante la época Clinton
(y más tarde, principal consejero económico del Presidente Obama), dio
una conferencia en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional,
el FMI, que fue sorprendente.
Ni que decir tiene que pasó desapercibida
en la prensa española, incluyendo la financiera. No me puedo imaginar
que su equivalente español en los gobiernos españoles, incluyendo los
socialistas –desde Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Pedro Solbes a Elena
Salgado-, hubiera hecho un discurso semejante.
El Sr. Summers, que fue uno de los
responsables de las políticas públicas que contribuyeron a crear la
enorme crisis (conocida como la Gran Recesión), admitió indirectamente
que su lectura de la crisis, así como de sus causas y consecuencias, no
era del todo acertada.
Y vino a decir –a reconocer- que algunas de las
voces críticas (definidas como heterodoxas por el establishment
económico) llevaban razón. Ni que decir tiene que no lo dijo tan claro
como yo lo estoy escribiendo, pero el que sepa leer entre líneas puede
ver que dijo lo que yo digo.
Vayamos por partes.
Comenzó el discurso indicando lo que es obvio: que las economías de EEUU
(y de los países más ricos) se habían estancado desde hace tiempo, solo
sostenidas por un enorme endeudamiento. Ello ocurría desde finales de
los años setenta y principios de los ochenta. (...)
La economía estaba funcionando muy por
debajo de su potencial. Concretamente, un 10% por debajo de lo que
podría y debería estar. El crecimiento económico había sido bajo, y, en
ocasiones, mucho más bajo de lo que podría haber sido.
Y ello a pesar de
que continuaba el crecimiento de la productividad. Pero este
crecimiento no se traducía en un crecimiento paralelo de la economía o
en un aumento de la riqueza del país, medida por su PIB. ¿Por qué ello
era así?
La autocrítica de Larry Summers
Larry Summers dio la explicación que no
había dado antes. Este estancamiento se debía a un bajón de la demanda,
que reflejaba, a su vez, una disminución de los salarios. Es decir, que
la riqueza creada por el aumento de la productividad iba al 1% de la
población (los miembros de la Corporate Class o clase corporativa) en
lugar de ir al mundo del trabajo.
En realidad, el enorme crecimiento de
la concentración de la riqueza, conseguida a costa de un empobrecimiento
de la clase trabajadora, era la responsable del descenso de la demanda
(y, podría haber añadido, del endeudamiento de las familias). El Sr.
Summers lo insinuó durante su discurso, pero, frente a las preguntas que
le hicieron durante la sesión posterior a su discurso, lo expandió y
queda clara su explicación. (...)
Y por si fuera poco, el Sr. Summers
criticó cada una de las explicaciones que la ortodoxia liberal ha dado
sobre las causas de la crisis y que todavía hoy los gurús mediáticos
ultraliberales (con o sin chaquetas llamativas, continúan proveyendo en
los medios paa explicar la crisis y el elevado desempleo, a saber: la
supuesta rigidez del mercado, su falta de adaptabilidad a las
necesidades de la economía, la escasa formación de los que entran en el
mercado de trabajo, la insuficiencia del capital humano, y otras tesis
que han probado ser insuficientes para explicar la falta de crecimiento y
la falta de producción de empleo.
En realidad, nunca antes los mercados
de trabajo habían estado tan desregulados, nunca antes había estado la
juventud tan formada como ahora, y nunca antes el nivel educativo había
sido mayor. Y, sin embargo, nunca antes el desempleo había sido mayor.
Ni que decir tiene que el discurso cayó
como una bomba. Mientas que Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008,
y columnista del New York Times, lo aplaudió, muchos en los fórums
financieros y económicos lo condenaron, presentándolo como una
“traición”.
Fue semejante a que el Papa hubiera dicho que los
contraceptivos son buenos y necesarios para tener actividad sexual, o
que el aborto es un derecho de la mujer, o que las mujeres pueden ser
sacerdotes. Los dogmáticos neoliberales acusaron a Summers de blasfemia.
Ahora bien, el Sr. Summers se quedó
corto, supongo que por limitado conocimiento. Pero podría haber añadido
que tales políticas neoliberales estaban diseñadas para conseguir lo que
están consiguiendo: una enorme concentración de la riqueza, a base de
debilitar a la mayoría de la población trabajadora y su bienestar y
calidad de vida.
En otras palabras, dichas políticas no son el resultado
de un error o ignorancia, sino consecuencia de un diseño capaz de una
enorme insensibilidad hacia el dolor que tales políticas neoliberales
están causando a las clases populares. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de julio de 2014, en www.vnavarro.org, 28/07/2014)
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