"(...) En realidad, Matteo Renzi dio una
sorpresa agradable cuando criticó duramente los comentarios que había
hecho el día anterior el Presidente del Banco Central alemán, el
Bundesbank, en los que había criticado al gobierno italiano y al Sr.
Matteo Renzi por querer flexibilizar las medidas de austeridad exigidas a
Italia por el Banco Central Europeo.
Le respondió que “el Bundesbank no
tiene ninguna responsabilidad ni autoridad para opinar o meter sus
narices en lo que no le toca, incluyendo la política doméstica italiana y
europea”, añadiendo que “Europa pertenece a los ciudadanos europeos y
no a los banqueros, sean estos italianos o alemanes”.
¡Ya era hora de
que algún dirigente gubernamental en la Eurozona dijera algo parecido!
No me imagino ni al Presidente Zapatero ni al Presidente Rajoy diciendo
algo semejante. La cobardía y/o adaptabilidad de los dirigentes
españoles hacia los poderes financieros es una marca conocida de los
gobiernos españoles tanto conservadores y neoliberales como
socioliberales.
Es paradójico e incoherente que estos partidos
gobernantes, más los de derechas que los de izquierdas, se presenten,
por lo general, como patriotas, defensores de la soberanía de la
ciudadanía española, percepción que intentan promover, a la vez que
muestran un servilismo hacia dichos intereses financieros digno de
mención.
De ahí que las declaraciones del Sr. Matteo Renzi merezcan un
aplauso y una distinción.
Ahora bien, cuando analizamos sus
políticas en los temas económicos y fiscales (que son los que impactan
más a las clases populares de Italia y de la Eurozona), vemos que el Sr.
Renzi no se ha distanciado ni un ápice de lo que hacía el gobierno de
centroizquierda anterior.
Sus políticas económicas y fiscales son
prácticamente las mismas. En realidad, en algunas áreas (como las
políticas fiscales favorables a las rentas del capital) ha ido más lejos
que los gobiernos anteriores. El supuesto conflicto entre la Sra.
Merkel por un lado y el Sr. Renzi por el otro, es más una construcción
mediática que una realidad. (...)
Hay políticas alternativas que el Sr.
Renzi ni considera. Y como era de esperar, aquellas políticas se
presentan como las únicas posibles. Y lo dicen tanto el Ministro de
Economía alemán como el Ministro de Economía italiano: ¡No hay
alternativas!
Pero la evidencia muestra claramente y sobradamente que sí
las hay (para el caso español, véase V. Navarro, J. Torres y A. Garzón,
Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en
España, 2011). Es fácil de ver que hay políticas alternativas.
En
realidad, el Sr. Renzi se lo podría mostrar a la Sra. Merkel y a su
Ministro de Economía, pues es bien conocido que el comportamiento de los
gobiernos en la Eurozona varía según sea el gobierno y el Estado. Baste
recordar que Alemania no estaría en el nivel de desarrollo económico en
el que está sin que los Aliados no le hubieran cancelado nada menos que
la mitad de la deuda que adquirió al terminar la II Guerra Mundial.
Pero el Sr. Renzi, que es una persona
joven, no necesita ir tan hacia atrás. Solo hace unos años, Alemania
tenía un déficit público por encima de lo que se permitía al resto de
países de la Eurozona. Desde el año 2000 al 2006, el Estado alemán tuvo
un déficit por encima del 3% del PIB, lo que se permitió sin que
incurriera en ninguna sanción o amonestación.
En realidad, Angela Merkel
fue de las que pidió mayor flexibilidad por aquel entonces (lo cual
consiguió). No estaría de más que el Sr. Renzi le recordara públicamente
a la Sra. Merkel este hecho, repitiendo los argumentos que ella
utilizó. Hasta ahora, el Sr. Renzi no lo ha hecho.
En realidad, el
Ministro de Economía y Finanzas del gobierno Merkel, el Sr. Wolfgang
Schäuble, ha indicado, en una entrevista al Financial Times, que “no he
oído [una demanda de mayor flexibilidad] ni del Primer Ministro italiano
ni de ningún miembro del gobierno italiano”.
Y ahí está el problema de la
socialdemocracia hoy en la Eurozona: que por mucho ruido mediático que
hagan sus dirigentes, al final siguen las mismas políticas de
austeridad, que muestran su estancamiento en el paradigma neoliberal,
que continúa dominando el establishment europeo, incluido el
socialdemócrata. Hasta que no rompa con este paradigma (en lugar de
modificarlo), la socialdemocracia no renacerá y recuperará su identidad
propia. (...)
Y ahí está el problema. El Sr. Pedro Sánchez, nuevo Secretario General
del PSOE, presentado por los medios como la gran esperanza de la
socialdemocracia española, no ha hecho propuestas que signifiquen un
cambio profundo de dirección.
Lo único que se le ha oído es una crítica
al partido Podemos (llamándolo demagogo por haber pedido lo que debería
ser obvio, es decir, que por razones de mera justicia, el gobierno
español debería negarse a pagar la excesiva deuda acumulada debido al
elevado comportamiento especulativo de la banca, consecuencia del enorme
poder del capital financiero sobre el Banco Central Europeo).
Sería
aconsejable que el Sr. Pedro Sánchez se distanciara de estas políticas,
que están destruyendo la socialdemocracia en Europa y en España."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 29 de julio de 2014, en www.vnavarro.org, 29/07/2014)
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