"La actual crisis sistémica no solo no ha terminado sino que la
probabilidad de una reactivación, continuación y profundización en la
misma es cada vez mayor. Ello supone un auténtico problema que va más
allá de la asfixia y miseria que se está infligiendo a las vidas de
millones de personas. (...)
Sólo hay una opción posible, reestructuración de la deuda global,
y reordenación, a costa de gerencia y acreedores, de quien la concedió,
el sector bancario. Necesitamos además inversión productiva
urgentemente, pero ésta solo es posible mediante el desarrollo de un
vasto programa de inversión en infraestructuras global por parte del
sector público, que sirva de arrastre y de señal de reactivación de una
inversión productiva privada que está en parada cardiorrespiratoria.
La
política monetaria y la devaluación salarial han fracasado. El progreso
tecnológico actual es insuficiente. Necesitamos recuperar a los
clásicos, a Michal Kalecki, ¡ya! (...)
Lo primero que debemos tener en cuenta es que, de nuevo, la próxima
será otra crisis de deuda. La deuda es otra vez la moneda de curso legal
y el mecanismo de financiación global. La diferencia es que ahora ya se
ha esparcido alrededor del planeta. (...)
La carga de la deuda soberana de la mayoría de las naciones al comienzo
de la actual crisis no estaba fuera de control. Solamente después de
que los bancos sistémicos quebraran y se rescataran con dinero de los
contribuyentes, la deuda pública empezó a ser un grave problema. (...)
Así que sea cual sea el desencadenante de la próxima crisis, nuestros
políticos deberían ser conscientes que cualquier solución que quiera
mantener de nuevo la riqueza y el poder de la superclase ya no es
posible. El volumen de deuda soberana hace inviable querer trasladar de
nuevo el problema a la ciudadanía. (...)
Hay que perder el miedo, reactivar la movilización cívica y política.
Es vital una mayor implicación de la ciudadanía que poco a poco vaya
abandonando y marginando a unos medios de comunicación cada vez más
concentrados y aduladores con el poder.
Desde un punto de vista económico, el nuevo pensamiento que va
emergiendo debe tener muy claro que la continua aplicación de
regulaciones, o re-regulaciones a favor de la movilización del capital
es una constante histórica, que desdice la visión ingenua que alude a
los problemas de codicia desatada para explicar la actual crisis.
Por
ello cualquier ejercicio de prospectiva debe tener en cuenta las
posibles estrategias de las clases dominantes y las configuraciones
históricas que dan forma operativa y real a los intereses de las elites.
Éstas siguen pensando que aún puede continuar extrayendo rentas
especulativas, aprovechando los escenarios de geoescasez energética y
alimentaría, y diseñar, a espaldas del poder democrático, nuevas
arquitecturas financieras globales. Esperemos que esta vez, sin embargo,
por el bien de todos, y el de ellos, ni lo intenten." (Juan Laborda, Vox Populi, 21/09/2014)
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