8.10.14

La próxima será otra crisis de deuda... pero cualquier solución que quiera mantener la riqueza de la superclase, ya no es posible

"La actual crisis sistémica no solo no ha terminado sino que la probabilidad de una reactivación, continuación y profundización en la misma es cada vez mayor. Ello supone un auténtico problema que va más allá de la asfixia y miseria que se está infligiendo a las vidas de millones de personas.  (...)

Sólo hay una opción posible, reestructuración de la deuda global, y reordenación, a costa de gerencia y acreedores, de quien la concedió, el sector bancario. Necesitamos además inversión productiva urgentemente, pero ésta solo es posible mediante el desarrollo de un vasto programa de inversión en infraestructuras global por parte del sector público, que sirva de arrastre y de señal de reactivación de una inversión productiva privada que está en parada cardiorrespiratoria. 

La política monetaria y la devaluación salarial han fracasado. El progreso tecnológico actual es insuficiente. Necesitamos recuperar a los clásicos, a Michal Kalecki, ¡ya! (...)

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, de nuevo, la próxima será otra crisis de deuda. La deuda es otra vez la moneda de curso legal y el mecanismo de financiación global. La diferencia es que ahora ya se ha esparcido alrededor del planeta. (...)

La carga de la deuda soberana de la mayoría de las naciones al comienzo de la actual crisis no estaba fuera de control. Solamente después de que los bancos sistémicos quebraran y se rescataran con dinero de los contribuyentes, la deuda pública empezó a ser un grave problema. (...)

Así que sea cual sea el desencadenante de la próxima crisis, nuestros políticos deberían ser conscientes que cualquier solución que quiera mantener de nuevo la riqueza y el poder de la superclase ya no es posible. El volumen de deuda soberana hace inviable querer trasladar de nuevo el problema a la ciudadanía. (...)

Hay que perder el miedo, reactivar la movilización cívica y política. Es vital una mayor implicación de la ciudadanía que poco a poco vaya abandonando y marginando a unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores con el poder.

Desde un punto de vista económico, el nuevo pensamiento que va emergiendo debe tener muy claro que la continua aplicación de regulaciones, o re-regulaciones a favor de la movilización del capital es una constante histórica, que desdice la visión ingenua que alude a los problemas de codicia desatada para explicar la actual crisis.

 Por ello cualquier ejercicio de prospectiva debe tener en cuenta las posibles estrategias de las clases dominantes y las configuraciones históricas que dan forma operativa y real a los intereses de las elites. Éstas siguen pensando que aún puede continuar extrayendo rentas especulativas, aprovechando los escenarios de geoescasez energética y alimentaría, y diseñar, a espaldas del poder democrático, nuevas arquitecturas financieras globales. Esperemos que esta vez, sin embargo, por el bien de todos, y el de ellos, ni lo intenten."             (Juan Laborda, Vox Populi, 21/09/2014)

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