"Propongo poner el perro en observación y sacrificar a la ministra. No hay color”, ha escrito Pérez-Reverte en la red social, en relación a la intención de la Comunidad de Madrid de sacrificar a Excalibur, la mascota de Teresa, al tratarse de un posible foco de infección.
Además, el escritor ha justificado su propuesta con otro comentario: “Tiene más peligro Ana Mato como ministra que el perro con ébola”.
Pérez-Reverte también ha criticado que la titular de Sanidad “quiere
camuflar su incompetencia y su estupidez sacrificando a un perro”. (La Voz Libre, 08/10/2014)
Personal que atiende al enfermo de ébola en el Carlos III trabaja al día siguiente entre los 3.500 pacientes de La Paz (Cuarto Poder, 08/10/2014)
Al personal que atendió al fallecido por ébola no se le ha sometido ni a una analítica para descartar contagios (Cuarto Poder)
El ébola puede salir del hospital Carlos III (Cuarto Poder)
"La Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad emitió un comunicado
el 7 de agosto pasado [1] calificando de irresponsable la decisión del
Ministerio y de la Consejería de Sanidad de Madrid de repatriar al
primer enfermo de Ébola, porque suponía “importar de forma
premeditada lo que era el primer caso en el Estado español y en Europa, y
someter a un riesgo absolutamente injustificado a las trabajadoras y
trabajadores del Hospital Carlos III y en general a toda la población”.
Ninguna otra organización, ni sindical, ni científica, cuestionó una
medida inaceptable desde el punto de vista epidemiológico por cuanto
implicaba introducir un foco de infección originado por una cepa –la
Ébola-Zaire- altamente contagiosa, muy letal y para la que no se conoce
tratamiento eficaz.
De ninguna manera -señalábamos– la
repatriación de esos dos enfermos tenía la justificación de que aquí se
les pudiera aportar otro tratamiento –el paliativo– que el que se les
hubiera podido garantizar enviando hospitales o laboratorios de campaña,
además de enviar recursos sanitarios a la zona afectada.
Así mismo destacábamos la “aberración
sanitaria que había supuesto el cierre a principios de este año de las
instalaciones que hacían del Hospital Carlos III el centro de referencia
estatal para alertas epidémicas, sin que ningún otro se hubiera abierto
en ninguna otra Comunidad Autónoma”. Tal medida tenía por
objeto convertir al citado Hospital –así como al Hospital de la
Princesa– en centro para el tratamiento de enfermos crónicos y asegurar
así el negocio de la privada, descargándoles de los pacientes "no
rentables".(...)
1º El desmantelamiento de la planta sexta, en la que se ubicaba el
centro de referencia para emergencias epidémicas, supuso la dispersión
de todo el personal sanitario debidamente formado y entrenado en la
aplicación de protocolos para el adecuado tratamiento y aislamiento de
enfermedades de alto riesgo de contagio. De todo el citado personal,
sólo queda ahora una enfermera en turno de mañana y otra en el de tarde.
2º La planta sexta se abre para ingresar al primer paciente de
Ébola tras impartir al personal sanitario un curso de menos de una hora
en el que se explicaba como ponerse y quitarse el traje. Tras el
ingreso del segundo enfermo se imparte otro curso de la misma duración
en el que se añaden algunas nociones acerca del manejo de residuos.(...)
Los trajes de aislamiento que está utilizando el personal sanitario
son los de “riesgo biológico 3”, menos herméticos –porque están
fabricados con material más poroso y en los que las gafas no están
selladas con el gorro- que “los de riesgo biológico 4” usados en otros
países
4º Por las mismas razones, en otros países se han
establecido protocolos para el seguimiento de las personas que han
estado en contacto con los enfermos debe ser estricto durante los 21
días del periodo de incubación de la enfermedad, a quienes no se les
permite, por ejemplo, irse de vacaciones.(...)
Desde CAS Madrid exigimos la depuración inmediata de
responsabilidades entre todos los políticos y gestores que han tomado
las decisiones de repatriar a los pacientes infectados, así como de
gestión de la atención, hechos que han puesto en riesgo gravemente la
salud de trabajadores y población, por lo que la única postura decente
sería reconocer sus errores y presentar la dimisión.
Por otra
parte, nos reafirmarnos en nuestra denuncia de que lo ocurrido es en
parte resultado del proceso de deterioro, desmantelamiento y
privatización de la sanidad, que se viene realizando ininterrumpidamente
desde 2005 en esta comunidad autónoma, y que pese a informaciones
interesadas, en ningún momento se ha paralizado." (CASMadrid, en Rebelión, 08/10/2014)
"Teresa se autoaisló en su casa después de que el médico sólo le recetara paracetamol.
Teresa, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola, sospechaba que podía estar infectada por el virus unos días antes de acudir a urgencias del Hospital de Alcorcón
debido a que tenía unas décimas de fiebre.
Tal y como publica ‘La
Razón’, ella misma había decidido autoaislarse en su casa y no tener
demasiado contacto con conocidos cinco días antes de comprobar que
empezaban a agravarse los síntomas que ella misma había visto en los
misioneros que había atendido en el Hospital Carlos III.
Lo comunicó nada más llegar a su hospital de referencia con una
máscara cubriéndole la boca. Solicitó que se le realizara la prueba que
determinara si estaba infectada o no después de explicar que había
tenido contacto con los dos religiosos fallecidos en el Carlos III.
Teresa había tomado la precaución en su casa, en el municipio madrileño
de Alcorcón, de usar un cuarto de baño diferente al de su marido cuando
empezó a tener diarreas y algunas décimas de fiebre. (...)
Fue el día 2 cuando decidió ya acudir por la mañana al centro de salud Laín Entralgo
de Alcorcón a consultar su caso a su médico de familia. “La doctora no
hizo otra cosa que recetarle paracetamol por las décimas de fiebre que
tenía pensando que, posiblemente, podría tratarse de un constipado”,
comentaron las mismas fuentes.
De hecho, tanto el médico de familia que la atendió como todas las
personas que tuvieron contacto con ella en el centro ambulatorio están
bajo vigilancia epidemiológica, por si pudiesen presentar síntomas de la
enfermedad. En este sentido, el portavoz de la Plataforma de Centros de
Salud, Paulino Cubero, considera "nadmisible" que la
auxiliar contagiada fuera atendida en su centro de salud y "compartiera
sala de espera con otros pacientes" del centro y luego con los de
Urgencias.
"Los profesionales creíamos que se había diseñado un
protocolo estricto de seguimiento de los treinta sanitarios que
atendieron al segundo misionero, y que quienes tuviesen algún síntoma no
iban a llegar a ningún centro de salud ni servicio de urgencias", dijo.
Fue a partir de acudir al ambulatorio cuando se encerró en casa. A
las 7 de la mañana del lunes, cuando sobrepasó los 38 grados de
temperatura, decidió llamar a los servicios de emergencias para que la
trasladaran al hospital de Alcorcón, tal y como marca el protocolo. (...)" (La Voz Libre, 08/10/2014)
"(...) (Rajoy) Aseguró asimismo que están intentado averiguar qué ha pasado para que
se pudiera producir el contagio y, finalmente, subrayó que “la sanidad
española es una de las mejores del mundo”. “Dejen trabajar a los
profesionales”, añadió y recordó que el contagio “no es fácil” dado que
es necesario el contacto con un enfermo en fase avanzada(...)" (El Plural, 08/10/2014)
" Los vecinos pidieron auxilio sin éxito a tres instituciones. Solo el servicio de emergencias atendió la llamada desesperada de los residentes.
En la mañana de ayer casi una decena de vecinos de la mujer infectada
por ébola, Teresa Romero, llamaron alertados a la administradora de
fincas. “¿Qué hacemos? ¿Nadie nos dice nada? ¡Mis niños! ¡Subí con ella
en el ascensor!”.
Así que ante la creciente alarma vecinal, Lola,
trabajadora de esta gestora de Alcorcón, llamó al Ayuntamiento: no le
cogieron. Luego, telefoneó a las policías nacional y municipal, que
tampoco la atendieron, y finalmente al servicio 112 (asistencia
inmediata), donde un médico del SUMMA le explicó el protocolo que debía
seguir en una larga conversación.
Lola reclamaba que se precintase la puerta de acceso al bloque y
comenzase la desinfección. La idea del Ministerio de Sanidad no es solo
actuar dentro del piso —incluidas las tuberías— sino limpiar de rastros
los coches de la pareja que se encuentran en el garaje.
Pero, durante horas, la petición de Lola cayó en saco roto. La
policía —cinco agentes de la nacional y municipal— no llegó hasta las
tres de la tarde y, aunque la Consejería de Sanidad informó de que por
la tarde se procedería a desinfectar la finca, al cierre de esta edición
estas labores no habían empezado. La presencia de muchos medios de
comunicación en la entrada podría ser, en opinión de fuentes
municipales, la causa de la demora hasta mañana.
Hasta la llegada de la policía a las tres de la tarde, tan solo el
portero intentaba frenar la entrada de forasteros a la finca. Este
diario consiguió sin dificultad subir hasta su rellano, en el sexto
piso, y comprobar que la puerta de entrada al domicilio no estaba
precintada. Dentro se encontraba solo desde la madrugada del domingo Excalibur, el perro del matrimonio, que no ladra cuando suena el timbre de su casa pese a su soledad. (...)" (
Elisa Silió /
F. Javier Barroso
Madrid, El País,
8 OCT 2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario