12.10.14

Los 5 bancos sistémicos de los Estados Unidos tienen, cada uno, más de 40 billones de dólares en exposición a derivados

"(...) Sí, ya estamos inmersos en la dinámica que nos llevará a nuestro escenario central, la Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016). Las rentas salariales colapsan, las inversiones productivas huyen, el comercio mundial se frena, los beneficios empresariales se comprimen… 

Es cuestión de tiempo esperar el derrumbe de unos mercados financieros sobrevalorados. Y de nuevo, el estallido de la actual burbuja financiera pondrá encima de la mesa el origen y causa de la crisis, un brutal volumen de deuda impagable, la insolvencia del sistema bancario occidental, y la concentración de riqueza en unas pocas manos. En el caso español supondrá una crisis de deuda soberana y de balanza de pagos que ya detallamos.

En este análisis, sin embargo, tal como me apuntaba un estimado amigo, falta algo. Concretamente, qué elemento propagará y expandirá como una epidemia el colapso del sistema financiero. En 2008 fueron productos financieros ligados al mercado inmobiliario, las famosas hipotecas “subprime”, empaquetadas en instrumentos y activos variopintos. ¿Cuál será el instrumento financiero que tomará el relevo de las hipotecas basura? La respuesta parece clara: ¡los derivados!

Solo los cinco bancos sistémicos de los Estados Unidos, aquellos demasiado grandes para quebrar, tienen cada uno más de 40 billones de dólares en exposición a derivados, 40 trillones en terminología estadounidense. Y a diferencia de las acciones y los bonos, estos derivados no representan "inversiones", constituyen en esencia apuestas de papel sobre lo que sucederá en el futuro.

 La negociación de derivados es básicamente una forma de juego legalizado. Cuando esta burbuja estalle, el dolor que causará sobre la economía global será mayor de lo que podamos imaginar. Si las operaciones en derivados son tan arriesgadas, ¿por qué se permite que los bancos sistémicos jueguen al casino? ¿Por qué no se limita su apalancamiento? Simplemente por avaricia y codicia.

El colapso de Lehman Brothers y del resto de la banca de inversión occidental, que tuvo que ser rescatada, reflejaba en realidad un solo problema, la falta de transparencia. Si se acuerdan de esa excelente películaMargin Call”, en clara referencia a Lehman Brothers, nadie podía entender los riesgos que el banco había asumido en operaciones con derivados. Se nos prometió que con la crisis todo esto se arreglaría. Craso error, el problema se ha convertido en mucho más grande.

Según el Banco de Pagos Internacionales, en la actualidad el valor nocional total de los contratos de derivados de todo el mundo se ha disparado a la asombrosa cifra de 710 billones de dólares. Si los cálculos que me aportan son exactos, los cinco bancos sistémicos estadounidenses (JPMorgan Chase, Citibank, Goldman Sachs, Bank Of America, Morgan Stanley) más el Deutsche Bank tienen una exposición total a derivados próxima a los 330 billones de dólares para unos activos totales que apenas llegan a los 10 billones de dólares. 

Si se hubiese reformado definitivamente el sistema financiero como algunos proponíamos, las cosas podrían haber resultado muy diferentes. Ahora, sin embargo, estamos a punto de cosechar las consecuencias de tanta codicia y de la inacción de aquellos que nos desgobiernan en las últimas décadas. En realidad todos ellos son los auténticos antisistema."               (Juan Laborda, 27/09/2014)

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