11.11.14

Hay que hacer una auditoría del déficit de tarifa eléctrico que determine qué parte es ilegítima. Esa parte no se pagaría.

"(...) Estas semanas pasadas hemos conocido la subida del 11% del precio de la luz en el tercer trimestre

Esa subida no hará más que agravar el problema de pobreza energética, que en el último invierno se cifró en unos 3 millones de familias, un 15% del total, y supondrá un sobrecoste para todos los consumidores, que ya pagan una de las energías más caras de Europa. Incluso Competencia piensa que el sistema de fijación de precios es equivocado. (...)

El Gobierno ha fracasado, y lo ha hecho por su falta de voluntad para guiarse por criterios técnicos y científicos que busquen el bien común, y por su absoluta sumisión a las eléctricas, que controlan por completo la política energética del país. (...)

Desde que el PP aprobó la Ley del Sector Eléctrico en 1997, los españoles hemos estado pagando más de lo que deberíamos pagar en la factura de la luz. El mecanismo de fijación de precios consignado en esa ley, el pool, ha provocado que estemos pagando la energía producida por centrales amortizadas, como nucleares o hidroeléctricas, a precio de la energía más cara, el gas.

 Estos “windfall profits”, o beneficios caídos del cielo, se pueden cifrar en unos 3.000 millones de euros anuales, según estimaciones del Observatorio Crítico de la Energía. A ese sobrecoste hay que añadir las subvenciones encubiertas de 750 millones a la gran industria —que abonamos en la factura a causa de la interrumpibilidad—, el pago del déficit de tarifa —que supone entre 1.300 y 3.000 millones—, las subvenciones al carbón, el sobrecoste evitable en los sistemas extrapeninsulares o los pagos por capacidad a las centrales de gas.

Por todos esos conceptos se estima que los españoles pagamos en nuestra factura unos 6.000 millones de euros anuales más de lo que deberíamos. Estos sobrecostes hacen que las eléctricas españolas doblen los márgenes de beneficios de sus homólogas europeas, con un 6,78% en 2012 frente al 2,62%. Eso explica, a su vez, el interés de las grandes multinacionales energéticas por las eléctricas españolas (...)

Por otra parte, se cifran en 40.000 millones de euros las importaciones energéticas, lo que supone todo un lastre para nuestra economía. España tiene una dependencia energética, cifrada en un 75%, una de las más altas de los grandes países europeos. El Estado, en lugar de estimular la eficiencia energética y el ahorro —lo que mejorarían la competitividad y la sostenibilidad del sistema—, toma medidas que favorecen el consumo y el derroche de energía, como sucede con las tarifas planas o con el aumento del precio de la potencia respecto al consumo.  (...)

Es prioritario abordar una profunda reforma del mercado eléctrico, basada en un cambio del sistema de pool actual por el sistema que regía hasta 1997, donde el Estado auditaba los costes de la producción y fijaba los precios, o bien, por un sistema de subastas de potencia para cada una de las tecnologías, que incluya en ellos las externalidades de cada fuente de energía y ponga fin a las prácticas oligopólicas que hoy rigen el mercado. Hay que acabar con los pagos por capacidad y de interrumpibilidad. (...)

Urge solucionar el problema del déficit de tarifa. Pese al enorme sobrecoste que el sistema eléctrico tiene para todos los consumidores y a pesar de los enormes beneficios de las eléctricas, éstas sostienen que se les debe pagar más.

 Por supuesto, esas cantidades no han sido auditadas, ni proceden de ningún tipo de estudio científico, sino más bien de un “deseo de cobro” de las propias empresas eléctricas, admitido sin rechistar por los gobiernos de turno. 

La cifra ya alcanza los 30.000 millones de euros y en 2014 sigue sin control. Para afrontar la situación, debe realizarse, en primer lugar, una auditoría que determine qué parte de dichas cifras de déficit es ilegítima. Esa parte no se pagaría. (...)

Es necesario plantear una apuesta decidida por las energías renovables basadas en la I+D+i y en la industria nacional, que permita crear empleo y generar valor añadido. (...)

Sin pretensión de agotar aquí la lista de propuestas, hace falta una normativa que impulse el autoconsumo, la energía distribuida y el balance neto —a semejanza de lo que ya existen en territorios más avanzados, como California (un millón de tejados solares), Alemania (otro millón) o Australia (medio millón)—, potenciando y permitiendo placas solares fotovoltaicas y de agua caliente sanitaria, tanto en tejados públicos y comunitarios como de naves industriales y particulares.

 En las condiciones actuales, las empresas coinciden en señalar que las instalaciones de autoconsumo se amortizan en 5 ó 7 años y que el balance neto permitiría reducir más el periodo de amortización y los costes asociados. Con ello, podría movilizarse un gran volumen de inversión privada hacia el autoconsumo, dinamizando la actividad en el sector y facilitando la creación de unos 80.000 empleos directos, según CCOO. (...)"          (Álvaro Gaertner Aranda, Fernando Prieto, Econonuestra, 07/11/2014)

No hay comentarios: