"(...) El auge de opciones que defienden explícitamente una gestión alternativa
de la crisis nos ubica en un escenario cualitativamente diferente. (...)
La formulación de una hoja de ruta
económica para gobernar a favor de la mayoría ha de hacerse tomando en
cuenta el complicado contexto actual. La economía española se encuentra
inmersa en un tipo de crisis particular, que técnicamente se conoce como
“deflación por deuda” (Fisher) o “recesión de balances” (Koo).
Se trata
de una especie de bloqueo en el que todos los agentes se encuentran
colapsados por el peso del sobreendeudamiento que soportan. Deshacerse
de esas deudas pasa a ser el objetivo fundamental de la mayor parte de
empresas, familias y administraciones públicas, que consecuentemente
limitan severamente su gasto. La contención general del gasto debilita
la demanda agregada, lo cual lastra la actividad económica y, con ella,
el empleo y la generación de renta.
En un contexto como el descrito, con
los niveles de producción, empleo y renta en retroceso como
consecuencia de los esfuerzos por devolver las deudas, los problemas
para hacer frente a la deuda acumulada no sólo no disminuyen sino que se
incrementan.
Esta secuencia sintetiza la “trampa” en la que se
encuentra la economía española desde el año 2009: desde entonces el
crédito concedido a las empresas comienza a descender, la deuda total ya
equivalía a casi un 400% del PIB (399,2%, exactamente) y la producción
cayó un 3,1% interanual en el último trimestre.
La espiral perversa en la que deuda y
recesión se retroalimentan mutuamente genera una inercia de destrucción
económica y regresión social. (...)
Otros episodios previos de “recesión de balances” así lo demuestran: La
Gran Depresión en los años treinta, la denominada “década perdida” de
los países latinoamericanos, o la crisis en que se encuentra la economía
japonesa desde los años noventa. El estudio de estas experiencias
aporta evidencia sobre las posibilidades de gestión de este tipo de
crisis y de los horizontes posibles para nuestra situación actual. (...)
c) La única fórmula comprobada para romper la espiral recesiva es aplicar políticas fiscales expansivas. (...)
Ni el consumo de las familias ni la
inversión empresarial -en retroceso o estancados debido al
sobreendeudamiento, la caída del nivel de renta y la restricción de
crédito-, tienen capacidad para romper el círculo vicioso de la
“recesión por deuda”.
El gasto público, sin embargo, juega un papel
estratégico: su expansión no sólo impulsa de la demanda pública en sí
misma, sino que también, a través de la generación de empleo y rentas
que genera, impacta positivamente sobre la demanda privada.
No se trata
de reactivar la actividad económica sin más, sino de hacerlo mediante
políticas fiscales que prioricen objetivos estratégicos, como la
necesaria reconversión ecológica del modelo productivo y la protección
de los grupos sociales más vulnerables.
En segundo lugar, acelerar el proceso de
desapalancamiento para librarnos de una década perdida dramática en
términos de retrocesos sociales exige una gestión audaz tanto de la
deuda pública como privada. Se impone reducir drásticamente el nivel de
endeudamiento de la economía, lo cual supone la aplicación de algún tipo
de quita o impago. (...)
La realización de auditorías de deuda
rigurosas e independientes es el mecanismo adecuado para determinar qué
tipo de reestructuración ha de llevarse a cabo.
Auditorías y quitas no ha de realizarse
exclusivamente en el caso de la deuda pública. La deuda hipotecaria
sobrevalorada de las familias con dificultades económicas también
requiere una reducción efectiva, mediante la aplicación de quitas
parciales en los casos que cumplan ciertos requisitos socioeconómicos.
Este tipo de quitas, según explica el propio FMI, ya se aplicaron con
éxito probado en Estados Unidos durante los años treinta o más
recientemente en Islandia (ver el capítulo 3 del World Economic Outlook
del FMI de abril de 2012).
Por último, el desarrollo de una reforma
fiscal que permita recaudar recursos suficientes y de forma muy
progresiva es otra pieza necesaria del programa económico del cambio.(...)
En definitiva, revertir la austeridad dando paso a políticas fiscales
expansivas, avanzar hacia una reestructuración eficaz de la deuda
pública y privada que incluya auditorías y quitas, y aplicar una reforma
fiscal muy progresiva, son condiciones necesarias para una
transformación económica a favor de la mayoría. (...)" (Bibiana Medialdea Garcia, Publicado en Cuadernos de eldiario.es nº 6, junio de 2014, en Crítica de la economía y economía crítica, 24/10/2014)
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