"Lo muestran todas las encuestas: España se encuentra inmersa en una profunda crisis de confianza política. (...)
en los últimos años se ha producido un aumento considerable del número
ciudadanos que valoran negativamente el funcionamiento de nuestro Estado
de las autonomías. Si bien antes de la crisis económica la mayoría
tenía una opinión favorable hacia las autonomías, en la actualidad
ocurre lo contrario. (...)
las diferencias entre Cataluña y el resto de España no se encuentran
tanto en el diagnóstico de que el modelo territorial está en crisis como
en las soluciones que se proponen. Si bien entre los españoles han
aumentado los partidarios de un Estado unitario sin autonomías, entre
los catalanes se apuesta cada vez más por la independencia. (...)
Si el soberanismo ha ganado terreno de forma muy notable entre los
catalanes, en el resto de España la opinión pública se ha movido en la
dirección opuesta. Según el CIS, entre 2011 y 2012 se produjo un aumento
muy considerable de los ciudadanos partidarios de deshacerse de las
comunidades autónomas.
Incluso algunas destacadas empresas demoscópicas
(por ejemplo, MyWord) mostraban entonces que una España unitaria sin
autonomías se situaba como la principal preferencia territorial de los
españoles.
Desde finales de 2012, esta tendencia se ha estancado e
incluso se ha revertido muy ligeramente. A pesar de esta tímida
reconciliación con el Estado de las autonomías, la demanda de una España
unitaria se mantiene como el modelo territorial favorito entre los
ciudadanos de regiones como Madrid o Aragón.
En suma, tanto entre la opinión pública catalana como entre la
española ha crecido de forma muy notable la sensación de que el actual
Estado de las autonomías está agotado. Sin embargo, el modelo
alternativo que propone cada uno es diametralmente opuesto. (...)" (
Lluís Orriols , El País,
8 NOV 2014)
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