"(...) Pregunta. ¿Es optimista con la situación económica mundial?
Respuesta. Es difícil ser optimista en este momento.
Si exceptuamos a EE UU, que lo está haciendo relativamente bien, y
Reino Unido, es complicado encontrar otra región del mundo donde la
situación económica no sea decepcionante.
P. ¿Ve posible que Europa caiga en una tercera recesión?
R. Sí, ese riesgo existe. Incluso en Alemania hay
una desaceleración de la actividad. La deflación en Europa no es un
problema a medio plazo, sino que ya está aquí. Las medidas que se están
adoptando para combatirla, con estímulos fiscales por los Gobiernos y
estímulos monetarios por el Banco Central Europeo (BCE) son pocos y
llegan quizás demasiado tarde.
Para hacer frente a la deflación hacen
falta decisiones más traumáticas, pero Europa no está organizada para
ello, su estructura no permite actuar de la forma tan decidida que la
situación requiere. El riesgo de una tercera recesión, acompañada de un
entorno deflacionista, es muy real y preocupante.
P. ¿En qué medida el empeño de Alemania por la austeridad está detrás de esta debilidad?
R. Uno de los problemas de la crisis es que Alemania
ha tenido un diagnóstico distinto de los problemas. No admitieron que
se adoptase una política de doble dirección: por un lado incentivar la
oferta a través de reformas estructurales; y por otro facilitar la
demanda mediante más gasto público.
Los alemanes no creen en una demanda
mayor. Sin embargo, su posición se ha debilitado en los últimos meses,
porque su economía también está más débil y porque las facciones
contrarias a la austeridad en otros países se están fortaleciendo. La
Comisión Europea, por ejemplo, ha permitido a Italia y Francia cierto
margen con el déficit. A Alemania no le gustó esta decisión, pero no
pudo hacer mucho para cambiarla. (...)
P. ¿Qué tendría que pasar para que el BCE activase un Quantitative Easing como el de la Fed?
R. El principal requisito es que pase el tiempo. Ni
una recesión en Alemania haría cambiar ahora de opinión a sus líderes.
El BCE tiene una hoja de ruta, va a ir dando pequeños pasos en la compra
de activos hasta llegar a adquirir un número muy reducido de bonos
públicos en 2015. Eso debería servir para alejar de la mente de los
alemanes el miedo a la hiperinflación.
Pero insisto, el problema ahora
no la inflación sino la deflación y para combatirla hay que tomar
decisiones radicales como las del Banco de Japón. El BCE no es capaz de
hacerlo porque tiene un consejo muy amplio y no quiere enfrentarse a la
opinión pública alemana. Es como un gran tanque al que le cuesta
horrores cambiar de dirección. (...)
P. Usted es historiador. Con la perspectiva que dan los años, ¿fue un error lanzar el euro sin una unión política y fiscal?
R. Es fácil acertar cuando revisas el pasado. A su
pregunta le diré que sí, fue un error crear una unión monetaria sin
unión bancaria y política. Eso ya no se tiene remedio y de lo que se
trata ahora es de que el euro funcione.
Los pasos hacia la unión
bancaria son positivos. Sin embargo, deben venir acompañados de una
mayor integración fiscal y de cambios políticos como la elección directa
del presidente de la Comisión Europea. No debe haber acuerdos entre
bambalinas para elegir a los representantes.
P. ¿Cómo será el mundo posterior a la crisis?
R. Creo que debe haber un debate acerca de cuánto
Gobierno necesitamos para tener una sociedad más justa y un
funcionamiento económico más adecuado. (...)" (Entrevista a Barry Eichengreen, profesor de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de Berkeley,
David Fernández
, El País, Madrid
29 NOV 2014)
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