5.12.14

Proyecto Castor , todos los elementos que explican la deuda-estafa

"(...) Hasta septiembre de 2013, el proyecto de almacenamiento submarino de gas natural Castor era desconocido para la mayoría de la población. Pero cientos de terremotos despertaron interrogantes en la opinión pública y dieron voz a la lucha local que llevaba tiempo avisando de los peligros. 

En la concesión del proyecto, una de las cláusulas contemplaba el derecho a compensación de la empresa promotora si se extinguía la concesión o si la empresa renunciaba, incluso en caso de dolo o negligencia. 

Un año más tarde los terremotos, y poco después de que la promotora, ESCAL UGS, renunciase a la concesión, la "solución" que el gobierno central ha puesto sobre la mesa es pagar una compensación a la empresa promotora, por esta renuncia, pero a cargo de la factura del gas, (...)

La forma para aprobar la compensación ha sido un Real Decreto Ley (RDL), en vigor desde el pasado 3 de octubre, que permite la salida de ESCAL UGS y coloca a Enagas como gestor de las instalaciones. El gobierno emite derechos de cobro a 30 años por valor de 1.350 millones de euros y los cede a la banca.

 Enagas canaliza la operación y los bancos pueden posteriormente vender en los mercados esta deuda (como con el déficit eléctrico), o quedárselo en sus balances, recibiendo una rentabilidad que supera el 4%.

A la ciudadanía le preocupa cómo se concretará el pago de la indemnización a través de sus facturas del gas, y qué pasará con una infraestructura peligrosa que, en vez de desmantelarse, se deja hibernada indefinidamente. 

En la clase política implicada en las diferentes fases del proyecto, en cambio, tiene que encontrar la manera de no salir salpicada de este caso. Mientras tanto, la ACS de Florentino Pérez (que controla 66% de ESCAL UGS) sabe que cobrará los 1.350 millones de euros íntegros  (...)

La compensación que recibirá ESCAL UGS de 1.350 millones de euros es una cifra que puede confundir. Con el interés del 4,2% que va asociado a esa cantidad (se acumulan las cantidades a devolver más los intereses correspondientes año tras año durante los 30 años) se convierte el importe a pagar por la ciudadanía en cerca de 4.700 millones de euros. 

Sin olvidar los 100 millones de euros anuales que cuesta el mantenimiento de las instalaciones, y otros gastos de operación y administración (aunque no cuantificables) y que también correrán a cargo de la ciudadanía. 

Esta tercera fase nos muestra como la deuda beneficiará a los sectores gasista y financiero que toman parte en la operación financiera. Una operación que ahogará la población consumidora de gas, que será quien finalmente pagará una deuda engrasado a través de sus facturas. (...)

El pago a los bonistas por parte de ESCAL UGS estaba asegurado en la medida en que el Estado aprobara una compensación (la que figura ahora en el RDL citado). Por ello, la renuncia generaba prisa para tomar una decisión antes del 30 de noviembre, fecha límite para la puesta en marcha de las instalaciones según el prospecto que en su día se entregó a los bonistas. 

Una negativa por parte del Estado a aceptar la renuncia, una decisión más tardía que esperara a los estudios o los procesos judiciales en marcha, o la exigencia del desmantelamiento de las instalaciones, hubieran expuesto a ACS, ya que se habrían tenido que devolver los bonos en su totalidad. 

En definitiva, en la medida en que el Estado español redujera (o si una sentencia judicial anulara) la compensación a ESCAL UGS, más expuesto se vería ACS ante el pago de los bonos, y menos expuesta a la ciudadanía a "contribuir" al pago de una deuda que no es suyo.

Con la medida actual, los escenarios posibles sobre los que se ha especulado en los últimos meses (asumir la deuda desde los Presupuestos Generales, nacionalizar las instalaciones, negociar una quita de la deuda, o iniciar el proceso para anular definitivamente, según la posibilidad que dejaba abierta el Tribunal Supremo), se acabó eligiendo la peor opción para la ciudadanía: la que socializa la totalidad de esta deuda privada, que abre la puerta a que este siga creciendo ya seguir utilizando las instalaciones en un futuro. (...)"            (ICEA)

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