"Un titular del Financial Times de
este miércoles resume el nuevo planteamiento que se está abriendo paso
en los últimos días: "La eurozona", dice el diario británico, "teme más
un acuerdo con Tsipras que una salida de Grecia".
Dicho con otras
palabras, los poderes fuertes de la Europa del euro, y a la cabeza de
ellos, Alemania, temen que la Comisión Europea y una Syriza a la cabeza
del Gobierno griego terminen entendiéndose, tras ceder cada uno por su
parte. Y que ese acuerdo constituya el principio del fin de la política
de austeridad.
Porque otros países, empezando por Italia y Francia,
tratarían de entrar por esa ranura abierta en el hasta hoy impenetrable
muro levantado por Angela Merkel y contra el cual cada día se levantan
más voces, no pocas procedentes del propio establishment europeo. No por cierto las de Mariano Rajoy y el Gobierno español.
No son pocos los analistas que empiezan a considerar que un acuerdo no
es imposible. Pero lo más relevante es que también este miércoles y en
unas declaraciones a Le Monde, el propio comisario de Economía de la UE,
el francés Pierre Moscovici, dejaba caer que "aunque la deuda contraída
por Grecia debe ser reembolsada, eso puede hacerse a un ritmo o a
otro". Es decir que, en su opinión, existe espacio para una negociación. (...)
Y por si no estaba claro que en los más altos niveles de
la UE empieza a haber una disensión de fondo, Moscovici, socialista
francés y partidario como François Hollande de un replanteamiento de la
política de austeridad, ha añadido: "Las elecciones griegas no van a ser
el desencadenante de una crisis". Justo lo contrario de lo que suponen
las amenazas de los dirigentes alemanes.
La
posibilidad de un entendimiento entre Syriza y Bruselas es nueva. La
eventualidad de una renegociación de la deuda griega, no. Es una
hipótesis que se viene planteando desde hace meses entre los analistas. Y
que seguramente hasta el Gobierno alemán veía como algo que podía
ocurrir más tarde o más temprano.
Lo que que Angela Merkel y buena parte
de los líderes conservadores europeos no están dispuestos a aceptar es
que sea un Gobierno de izquierdas y más el de un país al borde del
hundimiento el que propicie el giro de la política económica europea.
Eso es lo que supondría un acuerdo, por mínimo que fuera, para
renegociar la deuda.
Por sí mismo y porque detrás de ese paso vendría
otro que figura en el lugar más alto del programa de Syriza: el apoyo
por parte de Europa a una política de expansión económica. Que es por lo
que están clamando François Hollande y el líder italiano, Matteo Renzi.
"Alexis Tsipras está planteando a los líderes europeos un problema
político, no uno económico", añade el citado artículo del Financial
Times: "¿Pueden llegar a una acuerdo con alguien que ha amenazado con
abandonar los compromisos de reforma? ¿Pueden pactar con Syriza sabiendo
que eso va a animar a otros partidos radicales como el español
Podemos?"
Hace unos meses la respuesta a esas preguntas habría sido un contundente "no". Hoy ya no está claro. Primero, porque el establishment
europeo no quiere una nueva crisis financiera. Y como se está viendo
por la histérica reacción de los mercados a las amenazas de Berlín, ésta
podría venir más por la tozudez de las autoridades europeas que por los
actos de un Gobierno griego presidido por Syriza. (...)" (Carlos Elordi
, eldiario.es, 07/01/2015)
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