12.1.15

Si Grecia suspende pagos, tendría que salir del euro... hundiendo la eurozona

"(...) Con Syriza en el poder se revitalizarían las esperanzas de la gente en la restauración de los derechos fundamentales de bienestar. Esto requeriría un duro enfrentamiento con los acreedores de la UE y del FMI, y al menos una renegociación del programa. (...)

Syriza también tendría sus armas. Cuanta más presión se aplique a Grecia y a los bonos griegos, mayor es la pérdida que tendrían que afrontar los acreedores del país en caso de incumplimiento. 

Los estados miembros de la UE y el FMI han bombeado cientos de miles de millones de euros a Grecia desde 2010, exigiendo que controlar la deuda pública externa sea la máxima prioridad. En consecuencia, más del 90% del dinero del rescate se dirigió directamente a los bancos griegos e internacionales y a otros titulares de bonos extranjeros.

 Los programas de rescate fueron esencialmente un plan para rescatar los bancos nacionales y extranjeros. Hoy, dos tercios de la deuda griega está en manos de instituciones como el FEEF y el MEDE, garantizados por los estados miembros de la UE, mientras que una quinta parte es directamente de los estados miembros. Eso significa que una moratoria griega golpearía principalmente los gobiernos de dichos estados.

Si Grecia tuviera que suspender los pagos y especulara sobre una acción unilateral tendría que salir de la zona euro, pero al mismo tiempo esto afectaría los acreedores. 

Este es un primer argumento que un gobierno de izquierdas podría utilizar para forzar a la troika para una renegociación justa respecto a la deuda. Un gobierno presidido por Syriza necesita estos argumentos porque su estrategia se basa en gran medida en un nuevo poder de negociación.

Una segunda parte de esta estrategia debe ser la la preparación para una hipotética salida del euro por parte de Grecia. De hecho, recientemente se supo que Alemania y los Países Bajos -a pesar de haber beneficiado enormemente de la moneda única – habían diseñado un Plan B en 2012 para volver a su moneda nacional en caso de que el euro se desplomara. 

Grecia también deberá tener un plan de este tipo. Y es que mientras que Syriza siga diciendo que una solución fuera del euro y de la UE no es una opción, su influencia en las negociaciones será bastante débil. Sólo si dejan claro que los derechos fundamentales de bienestar son más importantes que un sistema monetario y si explican que, como pro-europeos, sus políticas pretenden preservar la cohesión social, serán capaces de volver a la mesa de negociaciones con una posición fuerte.

Uno puede imaginar el impacto político que habría en Europa si, después de Grecia, otros países endeudados siguieran su camino. Si Syriza logra resistir, soportar la presión y revertir la dinámica, la misma perspectiva sería instigada por ejemplo, en Portugal y España, donde los partidos anti-rescate ganan impulso."               (Alexandros Moutzouridis / Steffen StierleElDiario.es , en Attac España, 27/12/2014)

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