"El BCE ha recordado a los griegos que están internados en una prisión
de la que no pueden escapar fácilmente. Y los alcaides del centro
penitenciario (también llamado eurozona) no sólo tienen las llaves sino
la firme voluntad de que nadie pueda saltar los muros. Ni tampoco
mejorar las condiciones de vida en las celdas.
En la noche del miércoles, el Banco Central Europeo ha emitido un comunicado de 252 palabras
con el que pretende neutralizar los 2.246.064 votos obtenidos por
Syriza en las últimas elecciones.
En otras palabras, no es culpa del BCE
si los votantes eligieron al partido equivocado. Ya no aceptará
la deuda griega como garantía de los préstamos que concede a los bancos
de ese país para prestarles dinero con el que salvaguardar su liquidez.
Es decir, para que puedan seguir operando con normalidad. (...)
El comunicado no es en sí mismo el inicio del Armagedón bancario. Los
bancos griegos no dependen por completo de la deuda pública de su país
para presentar garantías. Pero el BCE les dice, también con palabras
finas, que las necesidades de liquidez de esos bancos tendrán que ser
satisfechas por su banco central correspondiente, que es el que tiene su
sede en Atenas. No es mi problema. No vengan aquí a pedir ayuda.
¿Está apostando el BCE por una fuga masiva de depósitos, no ya de las
grandes empresas, sino también de los ciudadanos? Sería de una
irresponsabilidad increíble y además hay que recordar el anterior
párrafo. Desde principios de enero, ha habido una retirada importante,
no masiva, de fondos del sistema financiero griego, y eso no ha causado
el pánico. (...)
Ya antes de que se conociera la decisión del BCE, Bernardo de Miguel
explicaba desde Bruselas que la ofensiva de Tsipras y Varufakis iba a
ser frenada en seco: “El gobierno alemán se ha encargado de minar el
terreno que pisará Varoufakis en la última etapa de una gira europea que
ya parece irremisiblemente condenada al fracaso”. (...)
Grecia pedía tiempo para negociar y para eso necesitaba que el BCE
mantuviera asegurada la liquidez de los bancos griegos durante los meses
entre el abandono del programa de rescate y un nuevo acuerdo que fuera
posible en junio. Italianos y franceses no dieron muchas esperanzas,
pero al menos acogieron sin hostilidad las ideas que escucharon del
primer ministro griego y su ministro de Finanzas.
Antes de la reunión de
este jueves en Berlín entre Schäuble y Varufakis, los alemanes ya
mostraron signos de que no estaban dispuesto a moverse ni un centímetro.
No tenían de qué preocuparse. El BCE se iba a ocupar de dar el tiro de
gracia a la gran evasión de Varufakis.
Como en los tiempos de las cartas de Trichet a los gobiernos del sur
de Europa, el BCE ha tomado una decisión política con la que determinar
las decisiones políticas de las autoridades políticas de un país miembro
de la eurozona. Estas son las reglas de la eurozona.(...)" (Guerra eterna, 05/02/2015)
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