"Una vez más, India ha sido pionera. El 14 de enero el organismo
regulador de patentes del país asiático, conocido como ‘la farmacia de
los pobres’, rechazaba la petición de patente presentada por el
laboratorio farmacéutico Gilead para la producción del sofosbuvir (de
nombre comercial Sovaldi), el fármaco contra la hepatitis C, lo
que permitirá que los laboratorios farmacéuticos indios fabriquen
genéricos a bajo coste.
El rechazo tiene un motivo claro: el sofosbuvir,
apunta el organismo, no es una innovación, sino una pequeña
modificación molecular de un fármaco ya existente. Según un estudio de
la Universidad de Liverpool, un tratamiento de 12 semanas de este
preparado tiene un coste de producción de 85 euros, y sin embargo
Gilead, con una posición de monopolio después de negociar con las
autoridades sanitarias país por país, lo vende a 71.000 euros en Estados
Unidos, 40.000 en Francia y 25.000 en España.
“Si no es innovación en Nueva Delhi, no lo es aquí tampoco. Esto
tendría que dar pie a que toda Europa lo fabricara como genérico y si no
lo hacen están jugando con la salud de la gente”, afirma Antonio Gómez,
del Comité Antiprivatización de la Sanidad (CAS Madrid).
Sin embargo,
la Comisión Europea, que ya en julio rechazó la petición de 15 países no
ya de elaborar un genérico, sino de hacer presión para lograr una
rebaja de los precios, no parece dispuesta a seguir los pasos de India.
La sombra de la industria farmacéutica, que dedica al menos 40 millones
de euros anuales a hacer lobby en Europa –según un informe de la Health
Action International y el Corporate Europe Observatory– planea sobre
esta postura.
Es más, la reciente decisión de la Agencia Europea del
Medicamento (AEM) de retirar 700 genéricos fabricados por laboratorios
indios es denunciada en varios foros sanitarios como una medida de
represalia contra India por su decisión. No en vano, recuerda la
Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), un 80% de la financiación de la AEM proviene de multinacionales farmacéuticas.
En España, la situación no parece distinta. Con el precio acordado para
el sofosbuvir, la partida de 125 millones de euros aprobada por el
Ministerio de Sanidad para el año 2015 servirá para curar sólo a 5.000
de los 700.000 afectados por hepatitis C que hay en el país. Eso si el
Gobierno no sigue los pasos de India, algo que parece poco probable a
pesar de que las leyes lo permiten.
“Teóricamente sí podría. Hay un
caso de salud pública, de emergencia sanitaria y dudas sobre el origen
de la patente, pero está claro que el Gobierno y el Ministerio de Sanidad se han plegado a los intereses de las multinacionales farmacéuticas”,
afirma Marciano Sánchez Bayle, presidente de la FADSP.
De hecho, todos y
cada uno de los miembros del recién creado comité de expertos designado
por el Gobierno para elaborar una estrategia contra la hepatitis C
tienen conflictos de intereses, y la mayoría de ellos tienen una
relación directa con el laboratorio Gilead, según un documento publicado
por esta federación. (...)" (Gladys Martínez, Pablo Rivas, Diagonal, 13/02/15)
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