"Un enorme cartel publicitario a las puertas de una gran superficie
recibe a los conductores que llegan a España desde Portugal: “Toda la
carnicería y pescadería a precio de coste”.
Es toda una declaración de
intenciones sobre lo que encontrarán en su visita a Badajoz
y el retrato más fiel de una provincia que se ha convertido en el
kilómetro cero de la deflación en España: el único punto de la
geografía, junto con Navarra, que registró cifras negativas de evolución
interanual de precios todos los meses entre enero de 2014 y enero de
2015.
En el periodo, los precios retrocedieron un 1,6% según el Instituto Nacional de Estadística (INE), tres décimas más que en el conjunto de España pero un punto porcentual menos que Ávila, la provincia en la que más cayó el coste de la vida.
Para encontrar las causas de este descenso continuado hay que atender, según Antonio Masa, director gerente de la Cámara de Comercio provincial,
al mayor ahorro familiar; a la caída en el coste del transporte por el
abaratamiento de los carburantes, que multiplica su efecto por la
dependencia de Badajoz del transporte por carretera y al “brutal”
recorte en el consumo de los vecinos portugueses —que representa la
quinta parte de las ventas del comercio pacense, según sus cálculos—. (...)
Manuel Rodríguez, propietario de ocho tiendas de ropa en la provincia,
cuantifica la caída de precios en sus establecimientos en un 10% “solo
en 2014”. Desde el inicio de la crisis, allá por 2008, esta cifra se
dispara hasta el 25%. “La competencia ha crecido y las grandes marcas
han tirado los precios”.
Aunque con menor virulencia de la que destilan
sus palabras, las cifras dan la razón a Rodríguez: los precios de
vestido y calzado retrocedieron un 0,2% en 13 meses, una décima más que
la media nacional y solo superados por los elementos más volátiles de la
cesta: transporte (-8,3%), por el abaratamiento del crudo;
comunicaciones (-4,7%) y alimentos (-1,7%), además de por menaje (-2,5%)
y ocio y cultura (-1,9%).
A apenas tres manzanas del local de Rodríguez, una pequeña
tienda de complementos y bisutería, en la que casi todos los productos
llevan colgado un cartel que anuncia su correspondiente descuento,
siempre de dos dígitos, resume bien el estado del comercio minorista en
la ciudad.
El declive va más allá del periodo de rebajas postnavideñas
que toca a su fin: los precios están por los suelos y aún así cuesta
colocar el stock. Su dueño, Luis Trevijano,
corrobora la realidad esbozada por Rodríguez: “Quizá hubo algo más de
movimiento en 2014, pero en ventas fue muy similar al año anterior”.
Para los comerciantes pacenses, como para una mayoría de detallistas
españoles, 2013 y 2014 son sinónimo de años fatídicos en todos los
sectores. Julio García, veterano trabajador de Meli, una de tantas
tiendas de barrio de clase media que viven en el filo de la navaja y
exhiben su particular penuria en carteles que cubren el escaparate con
descuentos de dos dígitos, lo deja claro: “Llevo casi 30 años aquí y
2014 fue el peor que recuerdo”, enfatiza. “Hemos tenido que bajar
precios constantemente. Y ya no nos queda margen”. (...)
Más allá de los bienes de consumo habituales, el desplome de los precios
se deja sentir en nichos económicos tan diversos y con pautas de gasto
tan particulares como los gimnasios. Con 28 años a sus espaldas, Studio
Gym tuvo que rebajar a finales de año la cuota mensual de 32 a 27 euros
para hacer frente a los establecimientos low cost.
“Trabajamos
con el margen justo, cada vez más”, expone David Martínez, empleado del
gimnasio, pugnando por hacerse oír con la atronadora música electrónica.
Son cerca de las nueve de la noche y hay decenas de clientes, un lleno
casi total. “Sin la bajada de precios sería imposible. Pero, aun así,
con tanta gente sin trabajo…”. (...)
El relato no sería completo sin el principal motor de la tantas veces
anunciada recuperación española: el turismo. Aunque los hosteleros y
hotelero pacense ha capeado la crisis de precios con razonable solvencia
—subieron un 1,1% entre enero de 2014 y enero de 2015—, una rara avis entre tanto declive, el máximo responsable de la patronal turística extremeña (CETEX),
José Luis Ascarza, cree que los precios no bajan más sencillamente
porque no queda margen.
Sus 250 asociados en Badajoz ya recortaron un
20% las tarifas en 2012 y 2013. Y en 2014 la nota predominante fue la
estabilidad, aunque con mejores perspectivas. “Los precios permanecieron
congelados y las reservas subieron algo, muy poco”. (
Ignacio Fariza
, El País, Badajoz
2 MAR 2015)
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