"(...) En el año 2008, gran parte de la deuda estaba en manos de la banca
privada europea, donde los principales tenedores de deuda eran bancos
alemanes y franceses. En este sentido, el nivel de deuda como porcentaje
del PIB griego se situaba en el 110%. Sin embargo, la deuda como
porcentaje del PIB alcanza hoy en el país una cifra que ronda el 185%.
A
priori, se podría pensar que los dos rescates (2010 y 2012) pudieran
haber beneficiado al país heleno, pero la quita de deuda no ha resultado
efectiva, y casi la totalidad del dinero del rescate se ha dirigido
directamente a los bancos griegos e internacionales y a otros titulares
de bonos extranjeros.
De este modo tenemos que, además de que el nivel
de deuda ha aumentado considerablemente, hoy prácticamente el 70% de la
deuda está en manos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, ante el
que responden en última instancia los Estados europeos.
Durante este periodo hemos asistido por tanto a un proceso de
socialización de la deuda griega. Todo el proceso de dilatación en el
tiempo de las negociaciones y el enquistamiento de las mismas a la hora
de tratar de resolver la problemática de la deuda griega ha sido
funcional a los intereses de los acreedores privados internacionales,
principalmente por dos vías.
Primero, estos acreedores han estado
cobrando suculentos intereses fruto de los procesos especulativos que se
han desarrollado sobre las deudas soberanas de algunos países de la
periferia -en los últimos años prácticamente la mitad del déficit
público griego ha ido destinado al pago de intereses de la deuda-;
y
segundo, esta prolongación en el tiempo de las negociaciones les ha
servido para ir retirando posiciones del negocio de la deuda griega. Por
tanto, la gestión de la crisis de deuda que se ha estado llevando a
cabo desde que comenzó la crisis no solo no ha resuelto el problema del
sobreendeudamiento griego, sino que lo ha agravado considerablemente.
Para entender esto hay que partir del hecho de que toda crisis de
deuda es una disputa política; dada la situación de insolvencia del
país, se trata de una disputa política por ver quién asume las pérdidas.
De esta manera, además del análisis en torno a la viabilidad o no de
poder seguir acometiendo los pagos de la deuda, hay que introducir en el
mismo su dimensión política y social. (...)
En todo caso, la crisis de deuda debe ser resuelta mediante una
reestructuración de la deuda que resulte eficaz. Para ello debe
producirse una quita que sea efectiva, esto es, que se produzca una
reducción del nominal de deuda de una magnitud considerable.
Para que en
su conjunto la reestructuración resulte eficaz, tanto la quita, como la
renegociación de las condiciones de pago (intereses, plazos, avales,
etc.) de la deuda resultante deben favorecer la liberación de una serie
de recursos que posibiliten al gobierno de Syriza el empleo de los
mismos en reactivar la economía y revertir la situación de deterioro
económico y social.(...)" (Isabel Serra, Mario Rísquez, Econonuestra, 19/02/2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario