"Aunque antes de la elección del gobierno de Syriza Alemania señalaba que la salida de Grecia del euro no era un problema,
lo cierto es que la salida de Grecia del euro no deja de ser una
pesadilla para Alemania, Europa..., y Estados Unidos. El nerviosismo se
ha apoderado de los mercados y la volatilidad se ha acrecentado.
La fuga
de capitales y el desmayo bursátil no ha cesado mientras la cotización
del euro respecto al yuan, el yen y el dólar se ha hundido. Si bien esto
puede ser una "buena noticia" en el actual entorno de guerra de divisas, resulta insuficiente para reactivar la economía europea, una de las más deprimidas del mundo.
En el actual entorno de guerra de divisas, el principal perdedor es el dólar de Estados Unidos. Y esta no es la única guerra que está perdiendo Estados Unidos. (...)
Más allá de este juego de póquer político sobre el destino financiero
de Grecia, donde finalmente y, como siempre, serán los contribuyentes
los que pagarán la cuenta, existe el juego de la geopolítica donde la
salida de Grecia escala a otros niveles que implican la vulneración del
flanco sudeste de la OTAN.
Grecia es el último eslabón de la Europa
occidental, y su salida de la zona euro tendría implicancias de fondo:
entregar Grecia al "dominio del Este" que representan
China y Rusia, considerados por Estados Unidos sus más acérrimos
rivales, y quienes han entrado a disputarle, como es el caso de China,
el dominio financiero global. Esta semana, Alemania, Francia, Italia y
el Reino Unido, firmaron sus acuerdos de protocolo para participar en el
China Development Bank AIIb.
Este nuevo banco de inversión y desarrollo ha pasado a ser
considerado por Washington el más serio rival del Banco Mundial, el
brazo financiero del Fondo Monetario Internacional, que sigue las
instrucciones que se dictan en Washington.
A fines del año pasado
firmaron su participación en al AIIb, en Beijing, India, Bangladesh,
Brunei, Camboya, Kazajstán, Kuwait, Laos, Malasia, Mongolia, Myanmar,
Nepal, Pakistán, Omán, Filipinas, Qatar, Singapur, Sri Lanka, Tailandia,
Uzbekistán y Vietnam. De los países asiáticos, sólo Japón reniega del
AIIb, dado que opta por seguir aliado a Estados Unidos.
La necesidad de que Grecia siga en Europa (se piensa que la salida de
Grecia de la zona euro también sería su salida de la UE), es algo que
inquieta a Estados Unidos y por eso el gobierno de Obama ha doblado sus
exigencias a Alemania para que evite a toda costa la salida de Grecia de
la UE.
Por eso no es extraño que, después de dos meses, Ángela Merkel
se haya animado a invitar a Berlín al primer ministro griego Alexis
Tsipras. La invitación está cursada para el próximo lunes.
Ante los problemas geopolíticos, la pequeña deuda griega resulta un
problema menor para Europa. La deuda griega no está en manos de los
bancos sino en una serie de instituciones que incluyen el BCE, el FMI y
otras instituciones de préstamos bilaterales. Todas estas instituciones
podrían perder grandes cantidades de dinero si Grecia abandona el euro o
se declara en situación de impago.
Pero el FMI y el BCE "prestan"
dinero a Grecia para que ésta siga financiando su abultado gasto militar
(el más alto en relación al PIB de Europa) a empresas de armamento
alemanas y estadounidenses. Son dineros que en gran parte ni siquiera
pasan por el gobierno de Grecia dado que son administrados directamente
por Bruselas. Por eso que las presiones sobre Grecia son un arma de
doble filo, que corren el riesgo de que Grecia diga no va más, se acabó.
El peligro real de que Grecia abandone el euro no es tanto el ejemplo
que puede dar a otros países europeos, como Italia, Portugal, España, de
que hay vida más allá del euro, sino el verdadero quiebre geopolítico
que significaría para Europa y Estados Unidos en su dominio geopolítico.
Por eso Estados Unidos ha recordado a Alemania que Grecia es un pilar
clave en el flanco sudeste de la OTAN, y que así debe seguir siéndolo
cueste lo que cueste a los contribuyentes europeos. Es decir que en este
plano Grecia debe ser mantenida en la zona euro sin importar los
costos.
¿Pagará, entonces, Alemania a Grecia la correspondiente indemnización por los daños y abusos de la segunda guerra mundial?.
De acuerdo a Estados Unidos, Alemania debería pagar esa deuda para
mantener la existencia y el sentido de la OTAN, y ese muro bastante
visible con los países del Este.
Las presiones de Estados Unidos han llevado a que Ángela Merkel haga
todos los esfuerzos para evitar una salida de Grecia de la zona euro, y
así mantener espigada a la OTAN y a la UE. El tema de la deuda griega
puede pasar rápidamente a un segundo plano a medida que las potencias
occidentales detectan los flancos que han dejado al descubierto con el
apoyo desmedido al régimen neonazi de Ucrania.
Europa no ha tenido
límites para entregar dinero al gobierno de Kiev y financiar su aparato
militar, para que éste ataque y destruya sin piedad a su propio pueblo,
mientras le niega la sal y el agua a Grecia. Los errores que Europa,
gracias a Ángela Merkel ha cometido en Ucrania, sólo han beneficiado y
enriquecido a los oligarcas del país, que se llevan el dinero a los
paraísos fiscales.
El presidente ucraniano, el oligarca Piotr
Poroshenko, ha aumentado su fortuna en más de 500 millones de dólares en
nueve meses de gobierno, la que llega a los 1.800 millones de dólares.
Un dinero manchado con la sangre de más de 6 mil muertos, el
desmantelamiento industrial y la bancarrota del país, cuyo PIB ha caído
en más de 15 por ciento." (Marco Antonio Moreno , El blog salmón, 17/03/2015)
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