"(...) Hemos asistido a la contienda entre una política del miedo, encarnada
en los poderes financieros, los burócratas de la UE y las élites de la
ortodoxia de la austeridad encabezadas por Alemania, y la política de la
esperanza. No olvidemos que el joven Gobierno griego no es ningún
intruso. Es un representante legítimo que cuenta con el mandato
democrático de su pueblo.
Que un programa como el de Salónica, que cuenta con propuestas tan
sensatas como financiar la deuda en base al crecimiento, suministrar luz
eléctrica y alimentos a la población que se encuentre por debajo del
umbral de la pobreza y garantizar el derecho a la vivienda de sus
ciudadanos, aparezca a algunos ojos como “irreal”, solo revela hasta qué
punto la locomotora alemana viaja ensimismada en los últimos tiempos
por caminos alejados de la dignidad de los pueblos europeos. (...)
No, lo que está en liza no es la guerra de Alemania contra Grecia,
sino la guerra de los poderes financieros contra la Europa de los
ciudadanos.
Parece obvio que hay fuertes intereses y determinados Gobiernos
empeñados en desprestigiar la imagen del reciente Gobierno griego. Pero
el efecto Syriza ha conseguido en poco tiempo logros parciales
que nos infunden ánimo a los defensores de una nueva Europa.
La puesta
en marcha por parte del BCE de un plan de expansión cuantitativa no se
entiende al margen de la entrada en escena de Syriza. Se trata de un
intento de atajar las presiones deflacionistas y el estancamiento
económico que está proporcionando un necesario balón de oxígeno a todas
las fuerzas políticas contrarias a la austeridad. (...)
Por otro lado, las propuestas políticas del programa de Syriza nos
ayudan a repensar ese funesto diseño de la eurozona que ha puesto en
marcha rescates tóxicos perniciosos tanto para la periferia como para
los países centrales. Es imperativo reflotar la economía social griega a
través de un New Deal para Europa.
Aquello que hace poco se antojaba
impensable, como, por ejemplo, propuestas de “reestructuración de la
deuda” defendidas por el premio Nobel Joseph Stiglitz, el FMI o por
medios internacionales como Financial Times, hoy abonan el
nuevo sentido común de época. Un desbloqueo cultural e intelectual que
puede estar precediendo el desbloqueo político de la UE. (...)" (
Íñigo Errejón
, El País, 10 MAR 2015)
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