"El pasado 22 de diciembre, mientras la parte crédula de España estaba pendiente de la lotería de Navidad,
Pedro Guadalupe Rivas y sus hermanos recibieron el otro premio gordo.
El Tribunal Supremo les notificó que acababa de confirmar la sentencia
por la que la parcela de 860 metros cuadrados que la autopista de peaje R-3
les expropió pasaba de valer de 26.456 euros a 2,768 millones.
El
precio, inicialmente fijado en 28,3 euros por metro cuadrado, subía a
3.161, más de 100 veces más. El terreno, declarado urbano, fue
expropiado para una glorieta sobre la autopista casi a la entrada de
Madrid, en el popular barrio de San Blas.
Como ellos, cientos de familias han sido beneficiarias de un sistema mal diseñado por el Estado
y las concesionarias. Las radiales han sido un fiasco y su deuda, de
unos 2.000 millones solo en expropiaciones, será previsiblemente del
Estado. Entre ellos hay agricultores, herederos que no sabían nada del
terreno, pero también latifundistas, constructoras y apellidos notables
como Franco, Serrano Suñer o Abelló.
Por la R-2, junto al aeropuerto apenas circula nadie. Solo algún despistado se para ante el peaje.
Abajo, el río Jarama; a la derecha, la T-4 de Barajas; y a la
izquierda, la pedanía de Belvís del Jarama, famosa porque sus vecinos
sufren a diario el ruido de los aviones. Allí la familia De Jove,
terratenientes de Sevilla, tiene desde hace décadas lo que llaman el
Cortijo de Belvís.
El alcalde pedáneo, Rafael Fariñas, rebota los ecos:
“Se dice que se llevaron un buen pellizco”. El abogado que llevó el
caso, Joaquín Moya, precisa que “les expropiaron más de 600.000 metros
cuadrados” para unos 2.500 metros de autopista, más un ramal y salidas
en terreno no urbanizable. Por eso, los De Jove recibirán unos 40
millones.
Los tribunales decidieron que como la circunvalación M-50
estaba diseñada para descongestionar el tráfico de Madrid, todo lo que
hubiera dentro de ella debía ser valorado como urbanizable.
Las radiales calcularon hace 15 años que tendrían que pagar 387 millones
por el terreno. Solo la R-2 ha salido por 470, de los que ya ha abonado
350, según fuentes de la empresa. En esa autopista, los principales
pagos pendientes son uno a la familia De Jove y otro a la familia del financiero Juan Abelló.
Por unas 20 hectáreas de las 180 de una finca que el padre de este
último compró hace 50 años, debe recibir otros 40 millones contando
intereses (los retrasos en el pago elevan el coste por los intereses). (...)
Con las radiales al borde de la liquidación
el problema es para el erario público, ya que la justicia ha fallado
que las expropiaciones las debe pagar el Estado, que es el titular de
las infraestructuras. Julián Núñez, presidente de la patronal Seopan, da
idea del agujero: Las autopistas calcularon un gasto de expropiación de
387 millones. El coste total para las ocho concesionarias será de 2.190
millones. Falta pagar 1.199 que saldrán del contribuyente. (...)
Una de las causas que apunta es que “las concesionarias han
expropiado el doble de lo que necesitaban”. Si lo habitual es expropiar
una franja de terreno de 75 metros, aquí fueron 150. Los más benévolos
lo atribuyen a un exceso de previsión por si crecía el tráfico. Los
suspicaces a que las constructoras querían aprovechar las radiales para
acaparar enormes bolsas de suelo junto a Madrid.
El Estado también erró. Fomento tramitó las radiales sin someter a
exposición pública el proyecto informativo. Ese trámite demora la obra
unos cinco meses pero si se omite permite a los expropiados alegar
contra ella. Sin la exposición pública, los jueces elevan la
expropiación un 25%.
Algunos propietarios no llegaron a pleitear. Acordaron con la
concesionaria y el Ayuntamiento correspondiente que les dejasen
construir más en otro terreno a cambio del suelo. Eso, en la época del
pelotazo, fue un negocio aún mayor. Uno de esos acuerdos lo firmó el 30
de junio de 2000 Arroyomolinos con la firma Valdefuentes. Esta es la
empresa que gestionaba la finca del mismo nombre que compró en 1952 el
dictador Francisco Franco.
Según la documentación del Ayuntamiento, Valdefuentes tenía 15,8
hectáreas no urbanizables que fueron expropiadas. La concesionaria pagó
al Ayuntamiento 887.000 euros a cambio del terreno de un grupo de
propietarios entre los que estaban los Franco. Estos no pleiteaban y el
consistorio a cambio les daba la edificabilidad equivalente en otro
lugar.
Francis Franco, nieto mayor del dictador, era gerente de
Valdefuentes, propiedad al 50% con el constructor Fidel San Román.
Recuerda vagamente el caso y duda que fuera tanto terreno: “Fue poco
suelo en el extremo de la finca. Era un tema menor cuando hablábamos en
las reuniones”.
Otros nombres de la dictadura también conocen las radiales. Los herederos de Ramón Serrano Suñer,
cuñado de Franco, llegaron a un acuerdo con la R-5 por una cantidad no
desvelada. Ramona Polo Martínez-Valdés, su esposa, era dueña de la finca
Los Pinos, de 337 hectáreas. 14 de ellas fueron expropiadas para la
R-5. Parte de la finca fue vendida luego a la promotora Europea de
Desarrollos Urbanos (Edusa, hoy en concurso de acreedores) por 31
millones, según el registro.
Un magistrado que participó en estos procesos resume su conclusión:
“Alrededor de Madrid hay más latifundio de lo que yo pensaba”. Ahora lo
descubrirán los contribuyentes." (
Rafael Méndez
, El País, Madrid
1 MAR 2015)
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