"(...) ¿Qué cambios deberían producirse para que de una vez por todas
pongamos las bases de un sistema de I+D moderno y funcional en nuestro
país? Por encima de todo, darse cuenta de que ya no es suficiente con
poner parches a un sistema fallido, sino que hay que reinstaurar el
sistema.
Si el CSIC fuese un banco, la solución sería crear un nuevo
organismo y dejar el actual CSIC como un banco malo en el que queden
todos los activos tóxicos a extinguir.
Los activos rentables, que siguen
siendo muchos, irían pasando, a través de procedimientos de selección
rigurosos, a un nuevo organismo en el que ni los investigadores ni el
personal administrativo o de apoyo serían funcionario; contarían con
salarios más equiparables a los de países de nuestro entorno modulados
en función de sus méritos; y el presidente dejaría de ser un comisario
político nombrado por el Gobierno para ser un científico de prestigio
seleccionado mediante concurso internacional, como en las mejores
instituciones de investigación del mundo, con un consejo asesor
internacional con capacidad de influencia real sobre el gobierno de la
institución.
Dicho organismo apoyaría la excelencia y fomentaría las
facilidades administrativas para que sus científicos tuvieran capacidad
de gestionar proyectos competitivos. Comprendería las reglas del juego
de esta actividad internacional que llamamos Ciencia.
No estamos proponiendo una fantasía. Estos modelos de contratación de
investigadores existen en Cataluña (ICREA) desde hace años y, más
recientemente, en Euskadi (IKERBASQUE).
Y existen centros de
investigación en España que han adoptado procedimientos de gestión
modernos y eficaces, libres en gran medida de la burocracia que atenaza
al CSIC. Han incorporado a los mejores científicos independientemente de
su procedencia y, a partir de ahí, el sistema funciona solo: los
científicos que lideran sus campos son capaces de atraer la financiación
más competitiva y los mejores talentos.
Como consecuencia, el sistema
no solo no es costoso, sino que proporciona beneficios. El gasto público
en la contratación de estos científicos de excelencia se compensa con
creces por el retorno en forma de costes indirectos de sus proyectos y
el círculo virtuoso que lleva al crecimiento de un ecosistema basado en
conocimiento e innovación en torno a las instituciones que les apoyan.
Llevamos dos o tres décadas con un diagnóstico certero, sabemos cuál
es la solución y hemos comprobado una y otra vez que dicha solución no
solo crea calidad científica sino que es económicamente rentable. No hay
excusas para aplazar un día más la profunda renovación del sistema
público de I+D que requiere nuestro país." (
Jordi Bascompte /
Carlos M. Duarte /
Óscar Marín
, El País, 4 MAR 2015)
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