8.4.15

Grecia puede emitir un euro no convertible, igual que Chipre, para resistir las presiones alemanas de que salga del euro

"(...) Grecia no tiene mucho tiempo pero su margen de maniobra es mayor del que señala Moody’s y la prensa económica internacional que está altamente interesada en difundir la tesis de la excepcionalidad del caso griego, de la inviabilidad de los objetivos de su nuevo gobierno y de su falta de margen de maniobra. 

No es verdad que el país tenga ahora un problema de liquidez a cortísimo plazo y J.P. Morgan ha calculado que los bancos griegos pueden aguantar todavía 14 semanas si se mantiene el ritmo actual de retirada de depósitos y huida de capitales. 

En caso de emergencia el gobierno griego puede introducir un control de capitales y emitir temporalmente un euro no convertible siguiendo el ejemplo de Chipre hace dos años. Esta situación no tiene que llevar necesariamente a una salida definitiva del euro como ha demostrado el ejemplo chipriota, aunque es verdad que facilitaría la vuelta al dracma, un paso deseado por Alemania que generaría un enorme sufrimiento para el pueblo griego y que afectaría la estabilidad financiera en toda la zona euro.

 Toda Europa, sobre todo la que más está sufriendo las políticas de Schäuble entendería el mensaje: quien impugne las políticas alemanas será arrojado a una crisis social de forma que la única Europa posible es la de la necolonización de sus periferias para todos los tiempos amén.  

Alemania está jugando un juego peligroso como todos los gigantes que infravaloran al contrincante pues no las tiene todas consigo. El mero triunfo electoral de Syriza ya es un síntoma del fracaso de su política de chantaje que  puede tener un efecto dominó en sí mismo. 
Grecia tiene bazas negociadoras: puede  incrementar la presión diplomática sobre Alemania reivindicando su deuda histórica, vetar las políticas expansionistas de la Unión Europea en el conflicto de Ucrania o incluso solicitar ayuda financiera a Rusia o China, un escenario, este último que horroriza a las élites de Bruselas pues introduciría una quinta columna en las filas del neoliberalismo atlánticoeuropeo. 
Hay algo de guerra psicológica y ambiente de poker en lo que está pasando y el que el bello Varufakis sea experto en teoría de juegos es otra baza más, otro factor de esperanza para todos los que aspiran a una Europa mejor y más justa. "                       (Armando Fernández Steinko, 15/03/2015)

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