"(...) tener a Ben Bernanke con un blog propio es realmente estupendo.
Ahora que no está en la Reserva Federal y sus palabras ya no pueden
causar miedo y pavor en los mercados, Bernanke ha estado hablando de la
eurozona, y más concretamente, del problema alemán. Bernanke se fija en
este gráfico, señalando el persistente superávit comercial germano como
el origen de la larga crisis de la eurozona:
El problema, en este caso, es que Alemania exporta demasiado. Esto es
en parte porque sus empresas son competitivas, en parte porque
disfrutan de un tipo de cambio extraordinariamente favorable dentro de
la eurozona.
Si el marco alemán estuviera en vigor, la relativa
fortaleza de la economía del país forzaría su apreciación respecto al
resto del continente aún en crisis, reduciendo su superávit y dejando
margen a las empresas no-germanas a poder competir.
Lo que vemos, sin
embargo, es una Alemania que vende muchísimo al exterior, redirigiendo
la demanda de la periferia hacia su industria y reduciendo su tasa de
crecimiento. Para empeorar las cosas, los alemanes han seguido una política estricta de contención salarial, evitando que su demanda interna crea demasiado.
El punto clave de Bernanke, sin embargo, es que aunque esta situación
de desequilibrio requiere un ajuste para evitar problemas a medio
plazo, el país con superávit comercial no tiene absolutamente ningún
incentivo para hacerlo, mientras que los países con déficit simplemente
no pueden evitar hacerlo (vía una dolorosísima deflación salarial) si
quieren evitar una crisis financiera. El símil con el patrón oro está más que justificado.
La solución es relativamente sencilla: Alemania simplemente debe
empezar a gastar todo ese dinero que está ingresando con sus
exportaciones invirtiendo en infraestructuras (que están
en bastante mal estado), subiendo los salarios a sus trabajadores o
(cielos santo) facilitando la construcción de vivienda (algo que no han
hecho lo suficiente).
Las tres medidas aumentarían los ingresos de los
trabajadores alemanes a corto plazo; el problema, obviamente, es que
Alemania siempre vive aterrorizada de problemas imaginarios a largo. Es
muy difícil convencer a un electorado que haga reformas cuando las cosas
van bien, incluso cuando esas reformas están abiertamente destinadas a
regarles de dinero.
El centro de los problemas de la zona euro,
irónicamente, es que todo un continente ha sido incapaz de convencer a
los alemanes sobre las bondades de emborracharse.
Fuera de Alemania, Bernanke sugiere también algo que uno no se espera
de un ex- banquero central: inflación. Por mucho miedo que le tengan
los alemanes, lo cierto es que es una idea sensata." (Politikon, 08/04/2015)

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