"(...) Se ha vivido en bastantes ocasiones cierta tensión en la relación
entre IU y Podemos de un lado y otro. En los últimos días ha sido el
propio Pablo Iglesias, como en su discurso del pasado sábado, el que ha elevado el tono. ¿Qué opina de todos estos cruces de declaraciones?
—
Estoy convencido de que como político no valgo mucho y que las ideas
que tengo seguramente o son inaplicables o nadie las comparte. Lo que
quiero decir es que una unidad electoral, digámoslo en serio, de aquí a
noviembre, es muy difícil. No porque sean malos los de Podemos o lo sean
los de IU.
Ni por sectarismos. Todas esas cosas sabemos que existen,
los sectarismos están ahí. Pero es que es muy difícil la unidad.
Objetiva y subjetivamente. Tanto para Podemos como para IU. Podemos es
un partido en construcción. Que es una cosa contradictoria porque al
estar en construcción lo hace más poroso con la realidad. Pero también
tienen menos mecanismos de decisión.
Tienen mecanismos que son lideristas o decisionistas.
Donde el equipo dirigente, ante una organización que tiene muchas
tensiones y heterogeneidades, toma decisiones de una manera dura y
firme. Frecuentemente llegan críticas de sectores del mismo Podemos por
el liderismo.
Responden al problema real de la organización y no
de una mala voluntad de los dirigentes. Por otro lado es un proyecto que
tiene una estrategia política muy definida y que lo hace singular. La
hipótesis real de Podemos es la de alcanzar el Gobierno en noviembre. O
al menos de superar al PSOE. Y para eso ha rechazado, con argumentos que
se pueden compartir o no pero seriamente meditados, el alineamiento
izquierda-derecha.
Hay problemas políticos y organizativos que
hacen muy difícil que Podemos pueda pactar con cualquier otra fuerza.
Por otro lado, IU viene de una derrota electoral. Eso le da mucha
libertad porque lo que se está jugando es la supervivencia. Tiene esa
libertad para ser más unitaria que nadie, para abrirse más que nadie.
IU
tiene todo el derecho y hasta el deber de seguir luchando por su propia
existencia. Entonces hay una tensión entre ambos partidos difícil de
combinar. Y sobre todo hay un problema de fondo. Cuando se habla de
unidad popular relacionándolo inmediatamente con elecciones a dos meses
no se está jugando en un territorio realista.
Impulsar un proyecto como
Ahora en Común e invitar a Podemos a que se sume no deja de ser una
cuestión razonable desde el punto de vista de los promotores, pero
Podemos tiene muchas dificultades para aceptarla. Se tiene prácticamente
que disolver una organización que se está articulando y construyendo. Y
que tiene aparentemente un apreciable número de votos.
— ¿No se puede entonces llegar a ningún punto intermedio de acuerdo para que haya una única candidatura?
—
Se debe intentar hasta el último día. Creo que sí. Pero quizás la clave
es una cierta estrategia negociadora con respecto a Podemos partiendo
de lo que es el Podemos real y no el imaginario. Es decir, debe de
saberse que los límites que tiene Pablo Iglesias y el equipo dirigente
para negociar con otras fuerzas son muy estrechos.
Mientras otras
fuerzas no tienen nada que perder, Podemos tiene estructuras y acuerdos
que respetar. Por lo tanto, lo que hace falta es una estrategia que
permita, por un lado, a Podemos avanzar unitariamente y que permita a
IU, Equo y otros encontrar un acomodo en un frente más o menos común.
Eso al final puede ser Podemos-algo. Como parece que sucederá en
Cataluña.
¿Puede ser un antecedente para el resto del Estado? Ese es el
debate que se irá viendo en la realidad multinacional que tiene este
país. Lo que no creo realista es algo donde no aparezcan las siglas de
Podemos. Porque Iglesias tiene límites que no puede sobrepasar. Sin
comprender al otro es difícil negociar. Podemos tiene que hacer
esfuerzos para entender lo que es IU. Y también al revés.
— ¿Le parece un buen equipo para el cambio la lista que ha presentado Iglesias para las primarias de Podemos?
—
A muchos de ellos no los conozco. Lo que hace Iglesias con esa lista es
garantizarse un grupo parlamentario con una cierta identidad y
liderazgo capaz de encabezar un proceso político que, pase lo que pase
en las generales, será complejo y difícil. ¿Están todos los que deberían
de estar?
Yo creo que no. Me imagino que porque alguno le ha dicho que
no. Y que dependerá mucho también de lo que pase en unos meses. Porque
puede haber una nueva apertura de las listas. (...)
— Tsipras hacía referencia a
la importancia de lo que pasa en las próximas generales en España para
cambiar o no Europa ¿Qué lecciones se pueden sacar de lo que ha sucedido
en Grecia?
— La primera es que la UE, que es un modo de
construir Europa, es un problema. De la Europa-solución ha pasado a la
Europa-pesadilla. Hoy, la Europa real es un sistema de dominación al
servicio de los poderes económicos hegemonizado por el Estado-Nación
alemán. Hay un Estado-Nación que tiene intereses nacionales, políticos y
geoeconómicos que los impone al resto de Europa.
Otra cuestión es que
siempre que se negocia con la UE tienes que tener un plan B. Nunca
puedes estar negociando, como ha hecho Tsipras, esperando la bondad de
los negociadores. Se ha encontrado con algo que no pensó. Quizás porque
es europeísta. Yo de ese europeísmo no soy desde hace muchos años.
Tenía
la idea de que después del referéndum iba a tener más apoyo en Europa. Y
es todo lo contrario, porque se ha convertido en un ejemplo a evitar.
El plan que le han hecho aceptar es peor que el que llevó a referéndum.
Está hecho para humillar a Grecia y evitar políticos como Tsipras.
Por
tanto creo que lo de Grecia es también un mensaje para Iglesias. Estoy
plenamente convencido de que todo el debate en la UE era político y no
económico. Y era un ejemplo que había que condenar y castigarlo de tal
manera que diese un mensaje a los pueblos de que en Europa no se puede
transgredir las normas que fija el BCE, la Comisión y el FMI.
Es un
mensaje nítido a Podemos y a la izquierda española de que en la próxima
campaña electoral estarán en debate dos líneas políticas: una de
claudicación ante la troika, representada por el PSOE y el PP; y otra de
reivindicación de los derechos sociales y soberanía popular que la
debemos de construir otras fuerzas." (Entrevista a Manolo Monereo, politólogo y exmiembro del Consejo Político Federal de IU, Cuarto Poder, en Rebelión, 17/07/2015)
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