17.7.15

En la próxima campaña electoral española lucharán dos líneas políticas: claudicar ante la troika (PSOE, PP y Ciudadanos); o reivindicar los derechos sociales y la soberanía popular (Podemos)

"(...) Se ha vivido en bastantes ocasiones cierta tensión en la relación entre IU y Podemos de un lado y otro. En los últimos días ha sido el propio Pablo Iglesias, como en su discurso del pasado sábado, el que ha elevado el tono. ¿Qué opina de todos estos cruces de declaraciones?
 
— Estoy convencido de que como político no valgo mucho y que las ideas que tengo seguramente o son inaplicables o nadie las comparte. Lo que quiero decir es que una unidad electoral, digámoslo en serio, de aquí a noviembre, es muy difícil. No porque sean malos los de Podemos o lo sean los de IU. 

Ni por sectarismos. Todas esas cosas sabemos que existen, los sectarismos están ahí. Pero es que es muy difícil la unidad. Objetiva y subjetivamente. Tanto para Podemos como para IU. Podemos es un partido en construcción. Que es una cosa contradictoria porque al estar en construcción lo hace más poroso con la realidad. Pero también tienen menos mecanismos de decisión.

 Tienen mecanismos que son lideristas o decisionistas. Donde el equipo dirigente, ante una organización que tiene muchas tensiones y heterogeneidades, toma decisiones de una manera dura y firme. Frecuentemente llegan críticas de sectores del mismo Podemos por el liderismo

Responden al problema real de la organización y no de una mala voluntad de los dirigentes. Por otro lado es un proyecto que tiene una estrategia política muy definida y que lo hace singular. La hipótesis real de Podemos es la de alcanzar el Gobierno en noviembre. O al menos de superar al PSOE. Y para eso ha rechazado, con argumentos que se pueden compartir o no pero seriamente meditados, el alineamiento izquierda-derecha.

Hay problemas políticos y organizativos que hacen muy difícil que Podemos pueda pactar con cualquier otra fuerza. Por otro lado, IU viene de una derrota electoral. Eso le da mucha libertad porque lo que se está jugando es la supervivencia. Tiene esa libertad para ser más unitaria que nadie, para abrirse más que nadie.

 IU tiene todo el derecho y hasta el deber de seguir luchando por su propia existencia. Entonces hay una tensión entre ambos partidos difícil de combinar. Y sobre todo hay un problema de fondo. Cuando se habla de unidad popular relacionándolo inmediatamente con elecciones a dos meses no se está jugando en un territorio realista.

 Impulsar un proyecto como Ahora en Común e invitar a Podemos a que se sume no deja de ser una cuestión razonable desde el punto de vista de los promotores, pero Podemos tiene muchas dificultades para aceptarla. Se tiene prácticamente que disolver una organización que se está articulando y construyendo. Y que tiene aparentemente un apreciable número de votos.

— ¿No se puede entonces llegar a ningún punto intermedio de acuerdo para que haya una única candidatura?

— Se debe intentar hasta el último día. Creo que sí. Pero quizás la clave es una cierta estrategia negociadora con respecto a Podemos partiendo de lo que es el Podemos real y no el imaginario. Es decir, debe de saberse que los límites que tiene Pablo Iglesias y el equipo dirigente para negociar con otras fuerzas son muy estrechos. 

Mientras otras fuerzas no tienen nada que perder, Podemos tiene estructuras y acuerdos que respetar. Por lo tanto, lo que hace falta es una estrategia que permita, por un lado, a Podemos avanzar unitariamente y que permita a IU, Equo y otros encontrar un acomodo en un frente más o menos común. Eso al final puede ser Podemos-algo. Como parece que sucederá en Cataluña. 

¿Puede ser un antecedente para el resto del Estado? Ese es el debate que se irá viendo en la realidad multinacional que tiene este país. Lo que no creo realista es algo donde no aparezcan las siglas de Podemos. Porque Iglesias tiene límites que no puede sobrepasar. Sin comprender al otro es difícil negociar. Podemos tiene que hacer esfuerzos para entender lo que es IU. Y también al revés.

— ¿Le parece un buen equipo para el cambio la lista que ha presentado Iglesias para las primarias de Podemos?

— A muchos de ellos no los conozco. Lo que hace Iglesias con esa lista es garantizarse un grupo parlamentario con una cierta identidad y liderazgo capaz de encabezar un proceso político que, pase lo que pase en las generales, será complejo y difícil. ¿Están todos los que deberían de estar? 

Yo creo que no. Me imagino que porque alguno le ha dicho que no. Y que dependerá mucho también de lo que pase en unos meses. Porque puede haber una nueva apertura de las listas.  (...)

— Tsipras hacía referencia a la importancia de lo que pasa en las próximas generales en España para cambiar o no Europa ¿Qué lecciones se pueden sacar de lo que ha sucedido en Grecia?

— La primera es que la UE, que es un modo de construir Europa, es un problema. De la Europa-solución ha pasado a la Europa-pesadilla. Hoy, la Europa real es un sistema de dominación al servicio de los poderes económicos hegemonizado por el Estado-Nación alemán. Hay un Estado-Nación que tiene intereses nacionales, políticos y geoeconómicos que los impone al resto de Europa. 

Otra cuestión es que siempre que se negocia con la UE tienes que tener un plan B. Nunca puedes estar negociando, como ha hecho Tsipras, esperando la bondad de los negociadores. Se ha encontrado con algo que no pensó. Quizás porque es europeísta. Yo de ese europeísmo no soy desde hace muchos años.

 Tenía la idea de que después del referéndum iba a tener más apoyo en Europa. Y es todo lo contrario, porque se ha convertido en un ejemplo a evitar. El plan que le han hecho aceptar es peor que el que llevó a referéndum. Está hecho para humillar a Grecia y evitar políticos como Tsipras.

Por tanto creo que lo de Grecia es también un mensaje para Iglesias. Estoy plenamente convencido de que todo el debate en la UE era político y no económico. Y era un ejemplo que había que condenar y castigarlo de tal manera que diese un mensaje a los pueblos de que en Europa no se puede transgredir las normas que fija el BCE, la Comisión y el FMI.

 Es un mensaje nítido a Podemos y a la izquierda española de que en la próxima campaña electoral estarán en debate dos líneas políticas: una de claudicación ante la troika, representada por el PSOE y el PP; y otra de reivindicación de los derechos sociales y soberanía popular que la debemos de construir otras fuerzas."             (Entrevista a Manolo Monereo, politólogo y exmiembro del Consejo Político Federal de IU, Cuarto Poder, en Rebelión, 17/07/2015)

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