"Estos días vemos a tantos y tantos refugiados llegando a las costas
europeas, pagando muchos millones a los traficantes para ello, como he comentado en estas páginas.
Como consecuencia, los países europeos siguen debatiendo y negociando
cuántos de los refugiados cada país van a tomar en sus países.
Como suele pasar con los políticos e general y los políticos europeos
no son menos, este debate que estamos oyendo toma los temas justo al
revés. Los países europeos deberían estar peleando para tomar más refugiados no menos y, una vez más, Alemania se está adelantando.
Los refugiados se necesitan
Hay dos razones principales por el cual los refugiados deberían ser bienvenidos, primero, por razones demográficas y, segundo, por razones de su capital humano y de su impacto positivo sobre las economías que los reciben.
En el primero, con el alto nivel de desempleo en muchos países, se
entiende que no se esté considerando las necesidades demográficas
futuras de las economías desarrolladas, pero debemos tener claro que los
países ricos no podrán mantener su ritmo económico sin más inmigración
con el envejecimiento de la población y la baja natalidad y, si la inmigración es de alto nivel de capital humano, pues aún mejor.
Los que vienen son los que pueden
Está claro que los refugiados que llegan a las costas europeas, en su
promedio, son los que más pueden, los más solventes y de las clases
medias. De los varios millones de refugiados que hay con las guerras en Siria e Iraq, más del 90% están en la zona,
especialmente situados en los desplazados dentro de Siria e Iraq, en
Líbano, en Jordania y en Turquía. Muchos refugiados en número y en
porcentaje de población.
Como ya he hablado en estas páginas,
los pocos que han llegado a Europa han podido permitirse pagar el
viaje, sin menospreciar el riesgo a sus vidas que ha supuesto su camino.
La gran mayoría de los refugiados no se pueden permitirse pagar para
llegar a Europa y por eso siguen donde están. (...)
Los refugiados son rentables
Refugiados con alto capital humano costarán menos y aportarán más en el futuro.
Estudios pasados demuestran que refugiados de alto capital humano
aportan mucho a lo largo de sus vidas económicas, de sus trabajos y de
sus actividades emprendedoras.
Para eso, por supuesto que es imprescindible permitirles entrar al mercado laboral si pueden sin obstáculos o retrasos.
Para tomar la decisión de aceptar o no un refugiado, es importante evaluar el impacto a lo largo de sus vidas y no sólo los costes inmediatos.
Normalmente, los refugiados que llegan son jóvenes, muy motivados para
buscarse la vida, bien educados, con habilidades y conocimientos, con
más tendencia emprendedora que el promedio y con mucho entusiasmo para
buscarse la vida.
Además, muchos reciben bastante ayuda de sus familiares y
conciudadanos para ayudarles a establecerse, que implica menos carga a
las arcas sociales y, como están escapando a los extremistas, la guerra y
la violencia, en general no vienen a fomentar esto.
Los refugiados aumentan los mercados de consumo de los productos
nacionales, la creación de nuevos mercados, traen nuevas habilidades,
proporcionan empleo y cubren puestos de trabajo que otros no quieren. (...)
Además, si algunos de estos refugiados vuelven a sus países, tendrán
habilidades y conocimientos para ayudar en la reconstrucción de sus
países y llevarán contactos y vínculos que beneficiarán a los dos
países.
Si estos argumentos convencen, incluso se podría justificar
el argumento de enviarles trenes y autobuses para traerles, mejor que
paguen sus viajes que lo paguen a las mafias." (Onésimo Alvarez-Moro , El blog salmón, 11/09/2015)
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